Fruto del empleo de una nueva ruta para llegar a Arbo (tal como está la autopista de radares y peaje, hay que huir de ella) tardé media hora menos de lo previsto. Mientras esperaba por mis compañeros llegaron algunos portugueses, estando el ambiente bastante apagado en contraposición de lo que suele ser habitual en una concentración de aguas bravas.
Coincidiendo con la llegada de los hermanos empezó a subir el caudal, de ecológico a 125m3/s (o eso pensábamos en principio). Pepe empezó a acojonarse, diciendo que aquello era el “Amazonas” y que con semejante volumen el no bajaba. Para aumentar su psicosis un portugués empezó a comentar que el verano pasado el caudal subió hasta los bancos (supongo que 600 m3/s).
Tras asegurar a Pepe de que no iba a tener ningún problema en bajar el río conseguí que se animara algo y aun reticente lo metimos en el coche y nos fuimos al embarque. La primera parte del descenso transcurrió sin ningún tipo de problemas, mientras íbamos parando en cuanto rulito se nos presentaba. A la llegada de una pesqueira un poco más grande que las anteriores nos encontramos con un interesante rulo en diagonal que daba para hacerse unas cuantas puntas de cartwheel antes de que escupiera fuera. En otra sección de la pesqueira se formaba una lengua muy fuerte flanqueada de los característicos remolinos y borbotones del Miño.
A partir de aquí, avisé a Pepe de que se mantuviera en el centro de la corriente ya que no faltaba nada para llegar a Siete Picos. El paso no presentaba las olas habituales ya que el caudal había subido a 200m3/s. Aunque ni los hermanos ni Juan tuvieron problemas para franquearlo no quise decirles que el caudal había aumentado para no asustar más al, ya de por sí un poco bloqueado, Pepe. Antes de llegar al cañón previo al desembarco paramos todos en una contra, en la cual aproveché para intentar tranquilizar un poco a nuestro asustado compañero diciéndole que lo peor ya había pasado y que ahora lo que quedaba era pan comido. Sabía que estaba mintiendo como un bellaco pero si le digo que queda otro paso “fuerte” la nadada hubiese sido inevitable. El paso lo afrontamos todos con éxito, siendo la única incidencia mencionable el vuelco de Pepe con posterior esquimotaje, al meterse en un remolino, intentando salir de una contra.
Llegados al embarcadero, comentarios sobre la bajada y muchas risas con el vuelco de Pepe. Hay que tener en cuenta que Celso y Pepe llevan muy poco tiempo paleando. Además los ríos que suelen hacer ellos son con volúmenes bajos como el Belelle o el Ulla de Herbón (en verano) con lo cual el Miño les parecía el Zambeze. Juan está algo más cocido, sobre todo en las olas con lo cual, en principio, no tenía problemas. A Pepe, se le junta a su inexperiencia el tener una piragua nefasta (Prijon Alien) en cuanto a facilidad de navegación y esquimotaje, lo cual le está tirando por los suelos su progresión.
Tras el obligado bocata y la recogida del coche de la navette, decidimos bajar a la ola. Pepe prefirió hacer un poco de trekking extremo y se acercó a patas mientras que el resto emprendimos el camino acuático que es más agradecido ;)

Su primera vez
Llegados a la ola, nos encontramos con dos señores, con los que ya había coincidido pillando olas en Razo. Uno de los seres humanos en cuestión exhibía una extraña técnica, consistente en agarrar la pala con la barbilla mientras surfeaba la ola. Esta maniobra también se la he visto en el mar, lo cual considero un gesto que puede originar heridas de carácter leve a moderado en caso de vuelco. El caso es que las nadadas se prodigaron e incluso nuestro Juan acabó “pasando” por la piedra por no emplear las técnicas milenarias “del cambio de lado”, “o espero a igualar la velocidad del agua antes de esquimotar”.

¡Sensaciones nuevas!
Los rafts hicieron acto de presencia tanto por parte de Arrepións (con comandancia teixuga) como la de Vaguada. Supongo que como todo el mundo, cuando llegan estos “autobuses” yo les cedo el paso en la ola, ya que están trabajando. El sujeto a bordo de la Xeno (el mismo que la maniobra de la pala) se metió delante del raft de Mito y a este no le quedó más remedio que “desalojarlo” de la ola, acción que alguno de los asistentes consideramos hilarante.

Cutre Blunt
A medida que bajaba el caudal la ola mejoraba con lo cual se podían empezar a meter blunts, los cuales se convirtieron en retentivos en cuanto me subí a la NRG XL de Celso. Este último se atrevió incluso a probar la ola en mi NRG, defendiéndose más que dignamente con mi Butt Bouncer.

El spot
La bajada de caudal hizo que se prodigaran más piragüistas, entre ellos la gente de Pagayak como Jorge Jorge o Rui Calado (el autor de la guía de Aguas Bravas de Portugal). También pudimos observar en acción la Squashtail que demostró ser muy rápida en ola además de unos cantos a priori exigentes. Las Jackson ya fuese en manos en manos de nuestros vecinos o en manos de los miniteixugos (los cuales demostraron que avanzan a pasos agigantados) tampoco tienen mala pinta y me tarda ponerle las manos encima a una para probar la piragua del campeón del mundo.
A medida que la ola desaparecía decidimos subir (el rulo podía ser demasiado heavy para mis compis y más teniendo en cuenta el cansancio acumulado. Llegando al embarcadero nos encontramos con la gente del Quixós, que casualmente se habían pasado el desembarco al tener que recuperar material tras un naufragio.
Tras desembarcar y cambiar prosiguieron los puteos a nuestro nadador particular (Juan), con faltadas del tipo “… ya que te toca pagar las cervezas iremos a local más caro de Arbo…”, etc. :D
Las fotos son cortesía de Pepe, aunque hubiese preferido que metiese en la ola para perderle definitivamente el respeto al volumen en vez de quedarse en la orilla haciendo instantáneas.

Cutre Blunt v.2.0
Salu2
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