martes, octubre 10, 2006

Comienzo a lo Grande

Bueno parece que las primeras lluvias se empiezan a notar, sobre todo en la costa occidental gallega. Uno de lo ríos que más rápido coge agua es el río Grande, que además presenta la ventaja de una graduación de III+, adecuada para ir entrando en materia tras la parada estival.


Un paisaje espectacular

El sábado le eché un vistazo al río, comprobando que estaba fuerte. De hecho me temía que si seguía lloviendo durante la noche se desfasaría. Además este río lo abrimos el año pasado bastante justo de agua, habiéndonos topado en él con un par de zonas donde abundaban árboles en el medio del cauce. A priori esto unido a una velocidad del agua importante y la ausencia de contras características de la riada podía llevarnos a un marrón importante. A última hora decidimos bajarlo de todas formas, Thomas no pudo unirse a la fiesta por motivos laborales así que Carlos aprovechó para traer su Creeker 225 ya que al no disponer de baca esta le entraba mejor en el coche que la Nomad.


Una ola que se forma con caudales altos (falta probar el calado)


El paso de A Furaqueira el sábado

Nos encontramos todos en la gasolinera de Vimianzo, tomamos un café y arrancamos para el río. Como el embarque queda de camino al desembarque paramos a mirar el río, para comprobar que había bajado una cuarta y presentaba un nivel inmejorable para desoxidarnos.

Llegados al desembarque nos encontramos con una cuadrilla anti-incendios montando guardia, lo cual sorprende ya que aunque la zona fue muy castigada por los incendios, no tiene mucha razón de ser el montar retenes tras dos semanas de lluvia continua.

Nos cambiamos y emprendemos la navette que no lleva más de 10 minutos. Nada más entrar al río empieza el tomate con una larga sucesión de rampas y escalones todo ello aderezado con una buena cantidad de agua. La primera parada la hacemos tras una bifurcación, para comprobar que habíamos elegido la opción incorrecta ya que el final del tobogán tenía una roca imposible de evitar. Porteamos hacía arriba para elegir la opción correcta (derecha) enfrentar otro tobogán y volver a bajar para asegurar el paso de A Furaqueira que se ve desde la carretera. Este está formado por una ruptura de unos dos metros dividida a la mitad por un espigón de piedra. A la derecha presenta un caos de piedra que dificultaría el acabar el paso boca arriba, aderezado con un buen sifón para rematar la faena. En el centro izquierda hay un hueco que permite saltar a un colchón de agua y de ahí al final del paso que no presenta mayores problemas salvo con caudales muy altos que rebufa y se activa una marmita a la derecha. José Miguel abrió con un chiclé magistral para hundirse mucho en la segunda recepción perdiendo velocidad pero no la suficiente como para quedarse a tomar un café en el rebufillo. Carlos, no se anduvo con chiquitas con la piragua del Germany y también se arrojó por el paso. A mí me tocó de último, paseándome con la Charger por encima de los colchones.


Nuestro fenómeno particular


Carlos, “testando” la Creeker 225

Lo que en nuestro anterior descenso, de este río, había sido un remanso presentaba ahora una serie de agradables rapidillos salteados de presas (la primera se puede chiclear o abordar por la salmonera y la segunda por el extremo izquierdo) hasta llegar a la primera zona de “islas” con árboles. Por suerte, a mayor caudal de agua los pasos entre los árboles presentan múltiples opciones pudiéndose esquivar los sifones sin ningún tipo de problemas.

Llegados a este punto, todos empezamos a sentirnos ya un poco más asentados encima del kayak y disfrutamos como niños de una sucesión de rampas largas en las cuales eslalomear a gusto.


Volumen It!!!

Salvo una parada para las fotos obligadas, navegamos durante un buen trecho a vista hasta llegar a otra zona donde el desnivel desaconsejaba esta táctica. En concreto bajamos a mirar un paso formado por un escalón inicial seguido de una rampa que permite varias opciones siendo la extrema izquierda desaconsejable. Lo suyo es tomar a la derecha y chiclear por encima de un escalón de un metrito. En caso de errar la trayectoria queda la opción de tomar por el puto medio.

A partir de aquí, la visión de una roca con curiosa forma de visera en el margen derecho da entrada a un interesante cañón con una buena sucesión de toboganes sobre un magnífico granito pulido, todo ello aderezado con una muy buena continuidad.


Más volumen

Tras este regalo “piragüero” que recuerda a ciertas zonas del Lérez clásico, el río pierde desnivel de forma gradual aunque aún presenta un estrechamiento en curva que puede proporcionar más de una sorpresa. De hecho yo me pegué un vuelco tras “tropezar” con una piedra traicionera en la salida de la rampa. Lo recomendable es buscar una trayectoria que pase por la izquierda.

Tras pasar por debajo de un puentecito de piedra, el río se calma, presentando como única dificultad una presa artificial que se puede saltar por la derecha, sin fallar el chiclé so pena de castigar la proa. A esta altura del río pudimos ver los estragos causados por los incendios este verano, donde el fuego llegó a alcanzar al río por el margen izquierdo.

Llegados al desembarque pudimos comprobar como la cuadrilla contra-incendios había dejado una bolsa con basura. Manda cojones, con el ejemplo :(

Mientras nos cambiábamos, todos comentamos lo que nos prestó este descenso además de la continuidad, destacamos la belleza del río flanqueado por un hermoso bosque en el que por zonas aún abundan los árboles de hoja caduca en vez del típico eucalipto.

Una ración de raxo en Vimianzo, donde José Miguel tuvo cuerda para rato recordando la “delicadeza” de una camarera aborigen, finalizó la jornada.

Bueno, como sé que alguno preguntará que coñ… hacemos bajando un clase III+ con creekers en vez de las piraguas de rodeo, me anticipo alegando en nuestra defensa que este tramo no presenta ningún spot (bueno tiene alguno pero lo que viene detrás desaconseja la parada a jugar salvo a los masoquistas). Además se agradece poder “navegar” los rápidos, ajustando las trayectorias en vez de flotar con un corchito de 180 cm por ellos. Por no mencionar que en caso de punterazo son más sufridas las piraguas de descenso que los ligeros playboats.

Aquí os queda una ficha del río, el cual os recomiendo que apuntéis en vuestra agenda. Sobre todo por qué la minicentral lleva todo el verano con el canal de deriva cortado lo cual asegura un nivel “entretenido” a poco que llueva.

Clase: III+(4) (III/4/B en la escala Addison)
Recorrido: Aprox. 5 Km.
Embarque: En el puente de Furaqueira coger un camino sin asfaltar a la vera del puente viejo hasta la presa de la central de Carantoña.
Desembarque: Área recreativa de Carantoña.

Referencia de nivel: En el desembarque si el agua está por debajo de la mitad del segundo escalón, de una escalera que hay en la orilla, no compensa la navegación. El nivel óptimo está por encima de esta referencia hasta que el río se salga de cauce y más allá según ánimos ;)

Observaciones: Hermoso paisaje, debido a que la mayoría del trayecto discurre por zonas boscosas es recomendable estar atento a posibles ramas y árboles en el cauce. Con caudales altos la cotación puede subir.

Salu2

2 comentarios:

Javier Alberche dijo...

Una buena crónica. Lo que tengo que hacer es convencer a mi novia para irnos a vivir a Coruña, aqui en MAdrid lo que hicimos el finde fue ir al rio Alberche a despejar pasos (andando por el cauce del rio).

Miraste si hay posibilidad de descenso en el rio Grande entre Torelo y la Camarada? Hay un buen desnivel.

Salu2.

Anxo dijo...

En su día pegué un vistazo a toda la zona que hay por encima de Pasarela, pero salvo una sección cerca de una piscifactoría (o algo así) no encontré ningún desnivel acusado. El mapa tampoco muestra zonas muy abruptas y el río en general se ve bastante tranquilo.

Si te vienes este verano prepárate que te liaré para un treking extremo entre silvas y toxos ;)

Un abrazo