Este miércoles pasado hicieron una primera grabación entrevistando a Touceda. La idea inicial era que yo me metiese al agua a monear en plano pero el Tambre iba pasado de vueltas y el rebufo que presenta la presa que da lugar a la playa fluvial era demasiado peligroso como para entrar al río, más teniendo en cuenta que no había una puñetera contra.
En la entrevista, nuestro directivo salió del paso de preguntas como el tiempo que dedicábamos a entrenar aclarando que nuestro club es de ocio y los pocos que competimos lo hacemos por diversión no siendo una prioridad.

¡Acción!
Para complementar la entrevista se planeó una bajada en raft por Ulla, en la cual embarcamos al cámara (la presentadora se escaqueó alegando que no sabía nadar). En principio acompañaríamos la bajada Peteiro, José Miguel y yo en kayak.

El raft de los pibitos
El sábado a las tres nos juntamos todos en Casa Dios, el plan era que la cámara viajase en furgo hasta los pasos clave mientras que su operador lo haría en la balsa. Las demoras producidas por los viajes al embarco, el hinchado de las balsas y las tomas en plano; no fueron suficientes para que José Miguel llegase a tiempo, por lo cual Peteiro y yo le esperamos, mientras que las balsas fueron descendiendo.
Cuando por fin llegó nuestro compi, no pudimos dejar pasar la ocasión de hacer el nécora con una cuerda colgada sobre el río.

Esa cuerda nos llamaba…

… y no nos pudimos resistir :)
El Ulla llevaba el agua suficiente para que no fuese un tedio absoluto pero estaba lejos de los niveles a los que se forma la ola “pre-mítica”, por lo cual nos contentamos con pasar el rato en algún chorro de corriente. Peteiro que llevaba la Twintip de José Miguel se pegó una nadada tonta, tras la cual prefirió recuperar su Kingpin.
Como siempre este río, llega a ser agobiante ya que a pesar de tener un volumen considerable de agua y un montón de sitios donde se podría formar un spot estos no aparecen (salvo a caudales escandalosamente altos) quedándonos siempre con las ganas.
Cuando llegamos al desembarco nos estaba esperando la cámara y no nos quedó más remedio que hacer cuatro cartwheels y un par de entradas a una ola muy rápida y poco rentetiva que se forma en uno de los laterales de la pesqueira. Las piedras que hay en el fondo dejaron su huella en las palas de José Miguel y mía ya que Peteiro optó por no castigarse ante la presencia de la televisión.
Espero que el programa sirva para que más gente se acerque a este deporte y sobre todo para que se desmitifique un poco lo del “riesgo” del río.

Salu2
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