lunes, diciembre 04, 2006

El río de los mil pasos

El ya habitual baile de llamadas del viernes por la noche cuajó en la decisión de bajar el Lambre el sábado por la mañana. Quizás el mayor aliciente para esta decisión es las escasas veces que se podrá hacer este río ya que requiere unas lluvias copiosas para que su pendiente y estrecho cauce se vuelva navegable. Además contábamos con un indicador de caudal en tiempo real, debido a que nuestro compañero Celso vive en las cercanías del río.

Nada más coger el móvil el sábado por la mañana tenía un mensaje indicándome que el caudal era como mínimo el mismo que el de nuestro primer descenso de este río el año pasado. Lo cual significaba que con lo que había llovido por la noche el nivel subiría algo más.

Los primeros en llegar a Ponte do Porco, fuimos José Miguel y yo. Carlos y Thomas se retrasarían cerca de media hora. Esto unido a cachondeos varios mientras nos cambiábamos en el desembarque hizo que no entrásemos al río hasta las doce y media.


Vaya elemento :)

Tras embarcar y recorrer una centena de metros formados por una poza y algún rapidillo de escasa consideración, nos encontramos con la presa de la toma de agua (se hace) seguida de la de la minicentral que presentaba un sifón de árbol y gran cantidad de ramas acumuladas encima (lástima que no se la hubiese cargado la riada); esta se portea por el lado derecho, subiendo a un camino, para volver a descender y embarcar en medio de una pequeña rampa. Un par de pasitos sin más dificultad y se acaba la sección de calentamiento ya que empieza el tomate con una selección de rampas y saltos. Todas ellas bastante maniobreras.


La presita


Rápido se acaba el aburrimiento…


… y empieza la fiesta!!!

El río transcurre por un paisaje formado por un bosque donde priman árboles de hoja caduca. Lo sombrío del cañón hace que abunden también el musgo y los líquenes cuyos verdes contrastan con los marrones de las hojas secas. El precio a pagar por esta belleza que parece estar sacada de un cuento, es una gran cantidad de sifones formados por árboles. Esto obliga a bajar a explorar en muchos tramos ya que desde la piragua y debido al desnivel, muchas veces perdemos de vista el río.


Continua el festival de pasos

Llegados al final del primer tercio del recorrido, nos encontramos con una sección un poco más cañera en la que la riada nos ha hecho el favor de quitarnos el árbol que sifonaba la entrada al paso el año pasado. De una rama clavada a principio del paso dio buena cuenta Carlos con lanzamiento de cuerda a lo cowboy incluído. Esta sección esta formado por una rampa con tres ruletes que aunque es difícil que enganchen descolocan. Seguidamente toca parar en la contra para afrontar una ruptura de unos dos metros que presenta tres caminos, la izquierda es una rampa con un sifón de piedra en las inmediaciones, el centro es un doble saltito a partir de una losa en la cual no pasa la suficiente agua por encima y la derecha es otra rampa con recepción empedrada. El año pasado cada uno tomamos un camino distinto, pero este año todos decidimos hacerlo por el centro que el mayor nivel de agua desaconsejaba la derecha y tirarse a ciegas por la izquierda podía acabar en un marrón serio. Todos quedamos varados encima de la losa para rematar el paso haciendo el balancín.


La rampa incial

Un par de golpes de pala nos llevarían a volver a parar para explorar los siguientes pasos formados por una ruptura de escasa altura pero caótica, seguida de un salto formado por una piedra cóncava que por la izquierda llevaba a un “undercut” (roca excavada por la cual pasa el agua por debajo sin llegar a ser ni sifón ni drosaje) y a la derecha presentaba un rebufo de escasa consideración. A escasos metros tocaba otro salto con un rebufo ya serio seguido de una larga rampa con sifón de árbol en el escalón final, evitable por la izquierda. Montamos seguridad en la recepción de ambos saltos y empezamos a bajar rotándonos con las cuerdas. Esta sección del río nos llevó un montón de tiempo pero lo disfrutamos como enanos. El año pasado la habíamos porteado ya que al ser solo tres no conseguíamos asegurar la zona en condiciones.


Yijaaaa!!!

Seguimos el descenso, haciendo un tramo de contra en contra y saliendo del kayak a mirar siempre que teníamos dudas de la seguridad de la recepción siguiente. Sería imposible haceros una descripción clara de los pasos ya que estos eran totalmente continuos y variados.


Más Yijaaaa!!!

La siguiente ruptura digna de mención es un paso más fuerte que los demás (4+ o incluso 5) formado por un salto con una entrada estrecha seguido de una larga rampa en cuyo fin esperaba un sifón de árbol que nos chafó la diversión de afrontarlo. Estuvimos intentando levantar el árbol pero esto requería montar poleas y nos hubiese llevado mucho tiempo así que al final tocó un porteo generalizado. José Miguel se encorbató al intentar embarcar y le tuve que ayudar a salir del entuerto. Acto seguido yo hice lo mismo pero me zafé por cuenta propia, mientras Thomas se hartaba a hacerme fotos.


El funambulista de los sifones

Un pequeño remanso (no creo que supere la veintena de metros) no estaba exento de peligro ya que había un megasifón de madera que volvió a exigir otro porteo. A partir de aquí los pasos se separan un poco, pero el nexo de unión siguen siendo rápidos de clase II.

Tras parar todos en una contra volvió a tocar exploración, para descubrir que tras un salto y una Z se hallaba otro tremendo sifón de árbol. Vuelta a montar seguridad, afrontar el salto y parada obligada en una contra contigua para portear. Al reembarcar salí mal de la piedra a la que estaba subido protagonizando una trayectoria friky con descenso de espaldas incluido. La verdad es que todos estábamos acusando el hambre y la fatiga de llevar más de cuatro horas en el río.

El penúltimo paso de consideración es otra Z que en esta ocasión tenía un sifón de piedra para el incauto que se pasara la segunda curva. Nos pusimos las pilas y nadie falló.

Prácticamente en el desembarco nos encontramos con el paso en el cual nadara Carlos el año pasado. Se trata de una piedra piramidal contra la que choca el agua formando un colchón que se debe aprovechar para saltar. Lo abrí yo sin mayores problemas, pero tras realizarlo me relajé (lo que sigue es una tontería clase II) y me fui directo al undercut en el cual se quedara atrapado Carlos. Por suerte el agujero no tuvo pelotas a tragarse los 300 litros de la Charger y tras unos cuantos forcejeos me libré de hacer un ridículo mayor. El resto con la lección bien aprendida no tuvo mayores problemas, aunque José Miguel se pasó al subirse al colchón e hizo una especie de Airwheel con aterrizaje de proa, de lo más espectacular.

Pasadas cinco horas desembarcamos exhaustos en la minicentral. Aprovechamos para hacernos alguna foto de grupo y cambiar impresiones, sobre todo del material nuevo ya que salvo el Germany, todos estábamos estrenábamos algo.


La mía es más grande :D

En la sección Galerías de www.elrincondeanxo.com, tenéis una selección de las fotos que hicimos durante la bajada. La gran mayoría proceden de la WPi de Thomas, de ahí que la calidad no sea la óptima ya que esta cámara no permite parámetros manuales y los automatismos son bastante caprichosos. Con la mía solo hice fotos en un paso ya que en el resto de las ocasiones la seguridad era prioritaria a hacer instantáneas.

En cuanto al río, voy a aprovechar para corregir algunos errores de la ficha abierta en el primer descenso, quedando esta de la manera siguiente:

Embarque: Siguiendo la carretera que habíamos dejado para ir al desembarque y despues de recorrer 3,300 Km llegamos al cruce con la AC 160, coger a la dcha. y despues de 6,300 Km llegamos al embarque (puente).
Desembarque: Hay que llegar a la localidad llamada Ponte do Porco entre Betanzos y Miño. Debajo del puente "Ponte do Porco" coger la carretera que bordea el río por el lado derecho, hay un indicador que pone "Vilarmaior"; ese es el km 0 de la CP4804. En el Km 4,700 hay un cruce, seguir a la dcha bordeando el río; en el Km 6 está el desvío para la central ( a 200 m).
Clase: IV (IV/4/B En la escala Addison)
Longitud: 6 Km. (Con 140 metros de desnivel)
Observaciones: Este río necesita mucho agua para ser navegable por lo tanto hacerlo cuando todos los demás están desfasados. Ojo que hay muchos sifones de árboles, por lo cual es mejor bajarse y mirar el río cuando se pierde de vista. Con un buen nivel de agua las contras pueden llegar a escasear. Los pasos son más bien maniobreros y muy continuos. Pensamos que con mucho agua el río subirá de nivel hasta el V o incluso el V+. Debido a lo encañonado de la zona un abandono del río puede ser muy penoso.

Salu2

1 comentarios:

karl dijo...

Ya veo que me vais a tener que prestar un creek.