martes, diciembre 05, 2006

La escuela del Sor

El domingo y tras el cansancio acumulado en el descenso del Lambre, tocaba algo más suave. Así que me uní al grupo de los menos expertos para volver al Sor. De los habituales se caía Pepe por tener una liada, pero se juntaron al grupo Thomas y Yago, siendo el segundo un antiguo alumno del primero.

Entre los de As Pontes, los de Ferrol, Yago, el Germany y yo sumábamos ocho palistas, lo cual es un número bastante elevado para no tratarse de un evento de club o concentración.

Nos cambiamos todos en el refugio y bajamos dos furgos para el desembarco. Una vez preparada la navette, nos metimos todos en el río para comprobar que el agua estaba bastante fría. Mientras calentábamos le fui explicando a Yago los cuatro conceptos básicos de tomas de corriente y contras.

El primer rápido regaló una candeleta a Celso que iba prácticamente estrenando la G-Force. Yago se encontraba bastante rígido, asunto comprensible ya que solo había bajado con anterioridad el Agüeira bajo de agua.


El pajarraco de Celso

El río presentaba un nivel de agua óptimo, siendo lo suficientemente alto para no tocar en piedra pero sin ser un desfase para la gente menos hábil. Fruto de ello era la elevada dificultad para entrar en algunas olas; tarea que, salvo a Thomas con la I:3, al resto nos resultó imposible.


Foto desde lo alto de la presa


La llegada al rulo

La llegada al rulo provocó un receso en el descenso y todos, aunque unos más que otros, fuimos entrando a dicho resalto. La escasa retorna de este spot, hace casi imposible el hacer un loop o más de tres puntas de cartwheel de forma retentiva. De todas formas el movimiento más espectacular que se vio fue un pedazo mistery que se marcó Yago, desapareciendo el y la Sub7 bajo el agua y emergiendo a un metro del rulo de forma controlada. Thomas por su parte dio un recital de figuras que arrasaban en sus años de juventud tales como el looping y el double ender. Aprovechó incluso para probar la G-Force de Celso quedando satisfecho con la comodidad de la misma. Joaquín, tras un par de puntualizaciones mías también se hizo con el loop en rulo ya que solo lo dominaba en la mar. Tanto Andrés como Fabián me preguntaron por la técnica del loop y aunque no me importa darle explicaciones a nadie, pienso que antes deberíais haceros con figuras más simples como el 360 o el cartwheel. De todas formas, sobre todo Fabián, lo probaron con ahínco.


El Schmidt volando con la G-Force


…oui, c’est moi

Tras la sesión de Freestyle, proseguimos nuestra bajada, para enfrentarnos a los pasos “más fuertes”. El primero de ellos fue, el bautizado en honor de Pepe como, “el de la virgen del Pilar”. Siendo el siguiente la ese, en la cual Thomas y servidor optamos por otra trayectoria saltando por encima de una llorona grande.

Lo siguiente destacable sería la rampa larga del final. A mí me tocó abrir, pero no sabía que a continuación venían Fabián y Yago, con lo cual tras parar en una contra que ellos se saltaron se vieron abriendo ellos el río. Yago fue zafando pero Fabián dio un recital de vuelcos, esquimos, candeletas, rocksplash y alguna que otra figura involuntaria más. La verdad que aluciné con el aguante de este chaval porque cualquier otro, con su corta experiencia, hubiese tirado de cubre tras el segundo leñazo. Otro que chupó las del pulpo fue Juan, que acabó saliendo con sendas laceraciones en los nudillos; desde fuera todo hacía pensar que iba a tirar de cubre ya que hubo un momento que sacó una mano de la pala. Después nos enteraríamos que había sido para proteger los morros de las pedradas submarinas.

Antes de desembarcar Fabián se encorbataría en una rama pero, conseguimos que saliera sin tener que abandonar la piragua.

Ya fuera del agua y mientras nos cambiábamos, algunos alegramos la vista a una octogenaria que miraba desde una ventana. Las cervecillas fueron un complemento ideal para las empanadas que había traído Andrés.

Este tramo fácil del Sor, está siendo una excelente escuela para este grupo. La verdad que aunque tiene una dificultad bastante menor a la del Deza de abajo o el Ulla mítico, presenta alicientes tales como un agua cristalina o una navette ridículamente corta que siempre se agradecen.

Por otro lado da gusto ver como aparece gente nueva en un deporte que hace un par de años (aquí arriba) estaba quedando sin adeptos. Pienso que en cuanto algunos afiancen un poco más el esquimo en corriente estarán preparados para enfrentarse sin mayores problemas a ríos de clase III pura. De todas formas Celso, Juan y Joaquín ya están más que confirmados en este nivel y este año no los libra ni Dios de un Deza fácil con mucho agua o incluso algo más jugoso ;)

Las fotos vuelven ser cortesía del gerente de Ondabrava. Que en esta ocasión no dudó en tirarse por la presa cámara en mano para conseguir una de las fotos. Ya sabe Herr Schmidt, lo mismo me lo repita usted pero saltando de la cascada del alto Lérez :)

Salu2