Por vagos decidimos desembarcar en el refugio de pesca que sirve de embarque del último tramo con lo cual nos comeríamos unos dos kilómetros de clase II/III con unos buenos remansos.
Antes de embarcar estuvimos haciendo el ganso tanto José Miguel como yo en los columpios del área recreativa de Ponte Segade, las fotos no las cuelgo por vergüenza ajena ;)
El nivel de agua era muy alto y el río con semejante caudal es una gozada, el paso anterior a Aguas Caídas presenta un par de agujeros importantes que requieren estarse atento para no protagonizar una sesión de “rodeo extremo”. Llegados a la cascada yo vuelco por hacer el tonto y fallo el primer esquimo por no colocar bien la pala y también por estar bastante oxigenada. El segundo intento es más certero y proseguimos no sin risas por parte de los otros dos ya que el agua está muy fría.

Moneando ante la cascada
El primer paso “potente” es el de las tres opciones siguiendo siendo hoy la mejor opción el paso por el centro saltando el rebufo (hoy tampoco enganchaba demasiado). Volví a abrirlo yo para apearme a continuación y hacer las fotos.

Carrizo chiclé
El paso que aún no hemos hecho lo porteamos automáticamente lo cual fue un error porque con este nivel de agua existe una línea por la derecha que daba ciertas garantías de salir de él airosos. La fuerza del rebufo era tal que a unos diez metros del mismo aún salían unas burbujas del tamaño de pelotas de tenis.
Proseguimos, abriendo yo la rampa larga para desembarcar y hacer algunas fotos, los trenes de olas son un auténtico placer. Carlos volcó al final de la rampa llevándose un buen golpe en la cabeza (juraría que cuando embarcamos era un par de centímetros más alto). Esta vez la causa del vuelco fue el mirar para atrás antes de salir de la corriente. Tras las fotos embarqué desde las piedras y volqué en la recepción total segunda ducha fría del día.

La rampa larga

¡¡No mires para atrás…

…que después te quejas!!

Batallitas

Re-embarcando
El paso del Chicken way también lo porteamos ya que la entrada estaba demasiado justa y en caso de fallo se iba a un rebufo brutal en la cual la espuma se elevaba cerca de un metro del agua, en caso de sobrevivir al primero había otro girado noventa grados con respecto al anterior para rematar la faena. Montar la seguridad no era tarea fácil de ahí que decidiéramos dejarlo para otro día.
La última ruptura de nivel del cañón nos la miramos demasiado ya que el rebufo grande (que a parte puede contener un sifón de árbol debajo) atravesaba de lado a lado. La mejor opción era saltar por encima de una piedra llorona salvando la retorna. José Miguel fallo la llorona pasando por el lado, tocando a piedra y quedando atravesado en el la parte “débil” del rebufo. Por suerte la cortina de agua le enganchó la popa y lo escupió lejos de la parte más peligrosa. Carlos también falló pero este más bien se dejó caer por el paso y vino dando tumbos desde lo alto de la rampa. Tuvo suerte en el rebufo y lo pasó sin mayores contratiempos. Yo tras montarle la seguridad a ambos hice el paso por la línea correcta saltando perfectamente la llorona. Jose y Carlos reconocieron que sus fallos eran debidos al haberse enfriado mucho cuando miramos el paso.
Como no hay dos sin tres yo volví a volcar al final de una rampa fácil al apoyarme mal en un colchón. Al no llevar puestas las pinzas me entró mogollón de agua por la nariz con lo desagradable que es eso :( además salí rojo como un tomate por el frío.
El río nos gusta un montón (creo que se nota) y además es navegable tanto con poca como con muchísima agua aunque en este caso la graduación sube del III/IV al IV/V.
Salu2
























