A las siete de la mañana y tras dormir cuatro horas (puñetero cambio horario) toca salir de la cama preparar los bártulos y carretera hacia Curtis, donde habíamos quedado. Llegué a las nueve y media como habíamos quedado, pero la panda de informales de mis compañeros no llegaron hasta las diez y media pasadas (Gonzalo aún se retrasó más).
Por suerte no tardamos demasiado con la búsqueda del desembarque, pero observamos con cierta preocupación que la minicentral está con obras de ampliación y el canal de deriva está cerrado. El río se ve con mucho agua y ya desde el desembarque se observa algún paso serio. Al final sobre las doce entramos al río. Tras una presita, algún árbol y un par de remansitos empieza a animarse el asunto. Perdemos de vista el río y desembarcamos; un rápido largo sin complicaciones y una contra obligada tras una ruptura un poco mayor para portear el árbol. Después del árbol una ruptura más seria con drosaje y sifón (improbable meterse en él) a la derecha. Abre Javier sin mayores problemas, le sigo yo (que estoy muy espesito) tropiezo con una piedra antes de la entrada pero no tengo mayores problemas para rectificar, en el rebufo del segundo salto salgo con una buena candeleta. Carlos tropieza en la misma piedra pero también zafa. Gonzalo con la Delirious traza muy bien el paso pero sale haciendo el cohete un buen rato (las piraguas de rodeo no son para estos ríos). Thomas también lo hace bien pero desaparece en el rebufo debido al poco volumen de su kayak.

Empieza el entretenimiento

El U-boot ataca de nuevo
Tras un pequeño remanso el río se vuelve a animar con otro salto que esta vez presenta una marmita a la izquierda seguido de una sucesión de largas rampas. Todos pasamos sin mayores contratiempos por la derecha, salvo Gonzalo que a pesar de realizar bien el chiclé se va a la marmita y queda haciendo un rocksplash con la proa atrapada entre dos piedras; tras forcejear un poco resuelve y proseguimos.

Emulando al Germany ;)
El río se suaviza un poco y lo árboles vuelven a hacer acto de presencia. Tras saltar una presa me encorbato en una piedra por andar medio dormido. Salgo sin muchos problemas pero cada vez tengo más claro que hoy no estoy para florituras. A parte estaba echando cuentas y veía que con la cantidad de remansos que habíamos pasado el desnivel grande aún estaba por venir y se iba a acumular en pocos kilómetros. En un árbol tenemos kaos, Carlos vuelca y tiene que salir a nado, empiezan los nervios, Gonzalo desembarca yo no veo mucho por donde pasar, pero Javier y Thomas si. Javier se enmarrona un poco más adelante y Thomas prosigue solo. Tras comprobar que Carlos está bien bajo a ver si puedo echar una mano con la búsqueda de la pala, hasta que me encuentro con una ruptura brusca y Thomas avisando de que pare en la contra. Al entrar en la contra choco contra una rama y la pierdo. Por suerte consigo agarrarme a una rama que se metía un poco al río. La pala se me va por el paso abajo y tuve mucha suerte de que no partiera la rama. Gonzalo me ayuda a salir del río y veo que me libré de una buena ya que el paso es una sucesión de dos saltos ya respetables con sus entradas ajustadas y aderezado con un buen rebufo final. Thomas tuvo mucha suerte ya que estaba recuperando la pala de Carlos y pilló una contra mínima justo antes de caerse por el paso (la pala la tuvo que dejar ir y casi se le fue su piragua al desembarcar). Por la orilla que habíamos desembarcado no había manera de continuar ya que se metía un cañón con el río Cabalar (afluente muy heavy). Al final tuvimos que montar una cuerda agarrada a mi piragua para pasar a Thomas y Gonzalo a una contra anterior desde donde pudimos hacer un back a la otra orilla. Como faltaban dos palas (la mía y la de Carlos) Gonzalo cruzó varias veces para traernos una pala.

… y yo casi bajo por ahí sin pala :(
Llegados a este punto todos estábamos muy serios y ni siquiera Gonzalo se planteó hacer el paso. El porteo fue penoso, subiendo por la ladera de la montaña a través de senderos de pescadores llenos de maleza para bajar otra vez al nivel del río. Por suerte mi pala se quedó en una marmita al final del paso y no hubo problemas para recuperarla.
Aquí nos encontramos con un espectáculo realmente impresionante; el afluente caía desde unos 200 metros con una pendiente brutal, creo que es un sexto por definición ya que es navegable pero sin que exista opción a fallar.

Clase VI sin lugar a dudas
Unos cuantos metros después de la confluencia de ambos ríos nos encontramos con la presa de la minicentral (se puede hacer) seguida de un paso más propio de Noruega que de Galicia, un volumen de agua brutal se precipita a través de una sucesión de saltos de unos 3-4 metros. Los rebufos son brutales y el paso largísimo. Un auténtico infierno blanco apto solo para pros muy pros; para mi esto sería un sexto pero según Thomas se queda en un V+ ya que hay posibilidades de salir con vida en caso de cagarla.

La presa se hace bien…

…pero lo que sigue…

…y sigue!!!!
Porteamos otra vez tras cruzar a la orilla derecha, Carlos ya continuó por el canal de deriva hasta los coches. Javi y Gonzalo (que había cambiado la Delirious por mi Charger) embarcaron después del salto más heavy. Era un desfase ver como bajaban a toda ostia y sin control aparente por el río; la velocidad era tal que atravesaban los rebufos por abajo apareciendo unos cuantos metros después. Thomas y yo embarcamos pasados los saltos. Yo bajé con la Nomad de Carlos sin poner el tapón (definitivamente hay días que es mejor no salir de la cama). Paramos todos en la primera contra que encontramos para mirar como continuaba el río.
Nos volvimos a encontrar un salto bastante grande con una entrada muy justa y una recepción guarra en caso de fallo, hubo porteo generalizado. Thomas y yo decidimos portear todo lo que quedaba ya que él no lo tenía claro y yo sabía que hoy no estaba como para salir indemne del río. Porteamos como pudimos entre las zarzas mientras veíamos (por donde se podía) como Gonzalo y Javier bajaban por los pasos. La seguridad directamente no se la pudimos montar ya que la continuidad de los pasos era demasiada y hubiesen hecho falta más de dos personas con cuerdas. Gonzalo se enmarronó de mala manera y lo debió de pasar muy mal por el careto que tenía cuando me lo encontré en una contra. Al parecer se quedó encorbatado justo delante de un árbol y volcó cuando intentó desempotrarse. Por suerte zafó pero el susto no se lo quita nadie. Eso si me comentó que había flipado con la Charger que no se esperaba que fuera tan noble y directriz (si es que es un gran kayak).

Gonzalo en el medio de la espuma
Pasado el desnivel más fuerte Thomas y yo volvimos a reembarcar, Gonzalo pilló la Nomad para devolverme mi piragua. Lo que quedaba era un escalón con rebufo seguido de una rampa en curva con rulos diagonales. Abrió Gonzalo, seguido del Schmidt que se paró justo delante de mí obligándome a frenar. Creo que nunca hice un chiclé desde parado como en ese momento (cuando el miedo aprieta…) el resto del paso lo bajamos de aquella manera para después de alguna rampilla más llegar al desembarque.
Tras cambiarnos, buscar los coches y comer unos bocatas nos despedimos. Todos nos quedamos con ganas de volver al río, sobre todo Gonzalo que sin saberlo tiene el río más cañero de Galicia a pocos kilómetros de su casa.
Yo también tengo ganas de volver, pero con un poco menos de agua y cuando recupere un poco la confianza en mí mismo. Pienso que se pueden hacer todos los pasos sin mayores problemas, pero esto requiere un equipo compenetrado y unas seguridades muy bien montadas para evitar males mayores. Lo más fuerte que he hecho en mi vida ha sido el Verdugo (tramo de Boca do Inferno) y aunque llevaba poco agua casi puedo asegurar que se queda flojo comparado con el cañón del alto Tambre ya que este último admite mucho volumen de agua (pienso que en la zona del cañón es incluso más ancho y voluminoso que el Lérez). Para los muy pasados de revoluciones siempre les queda la opción de entrar por el río Cabalar con lo cual el nivel sería VI/V+ (VI/6/A en la escala Addison).
Os dejo una ficha del río pero cuidadín que no es un sitio para llevarse un disgusto:
Embarque: En la N-634, pasado el puente del Tambre coger a la derecha y nada más pasar la primera edificación volver a girar a la derecha (pista forestal) para llegar a una explanada a pié del río.
Desembarque: A pié de la minicentral, tomando otra vez la carretera dirección Curtis un cruce a la izquierda. Como es fácil saltárselo lo mejor es parar a preguntar a algún aborigen como llegar hasta la minicentral.
Clase: IV/V+ (V+/5/A En la escala Addison)
Longitud: 4 Km. (Con 100 metros de desnivel acumulados prácticamente en el último kilómetro)
Observaciones: Río de dificultad media con pasos bonitos y exigentes en su primera parte para caer en picado justo antes de la confluencia con el río Cabalar. Ojo la ruptura de desnivel es brutal y con agua las contras pueden ser muy justas. Una vez en la zona más fuerte se puede abandonar subiendo al canal de deriva por la orilla derecha. En cuanto empiece a funcionar de nuevo la minicentral el río necesitará que la presa desborde generosamente para que este sea navegable.
Salu2




























