Vaya fin de semana tuvimos, el sábado quedé con Xosé Manuel y Juan Carlos con idea de ir a Caión pero como estaba plato nos desplazamos a Baldaio.
Xosé y yo nos metimos sin esperar por Juan Carlos; yo decidí embarcar en el canal mientras que mi compi prefirió no saber nada de luchar contra corriente y lo hizo en la playa propiamente dicha. Me costó sangre y sudor salir del canal pero al final lo conseguí.
Primero decidimos probar suerte en un pico un poco más pequeño que se forma a la derecha del canal. Mientras tanto Juan Carlos las pasaba canutas para superar la corriente y alcanzarnos.
Tras pillar unas cuantas olas decidimos movernos al pico grande que se forma enfrente al canal. Las olas eran grandes pero muy tendidas, Xosé Manuel tiene una especial predilección por este tipo de olas pero a mí me aburren y las prefiero más dinámicas y más verticales. La verdad que aun siendo tendidas la espuma agarraba muchísimo y daba para hacer figuras de rulo como encadenar unas cuantas puntas de cartwheel.
Además debido a las corrientes el pico se desplazaba y costaba meterse en él y en alguna ocasión por buscarlo demasiado acabé chupando las del pulpo. De todas formas el mejor viaje se lo llevó Juan Carlos que intentó salirse por arriba de una ola, por supuesto que no lo consiguió y cayó de popa desde dos metros (o algo más). Por suerte la nobleza de la NRG XL le salvó de un vuelco que estoy seguro que hubiese supuesto una nadada.
Lo mejor del día fue un tremendo Helix que hubiese sacado los colores al mismísimo Steve Fisher, a cargo de Xosé Manuel. Por mi parte salvo un par de panams estratosféricos no hubo mucho más que destacar ya que llevo unos días que no ando demasiado fino. Juan Carlos se pasó toda la tarde quejándose de la playa ya que no le trae precisamente buenos recuerdos ;)
El domingo por la mañana nos fuimos a Sabón, uniéndosenos al grupo Yago. En principio las olas eran unos cerrojos tremendos y buscando mejor rompiente alguno se metió en la zona donde flotan los zurullos (por algo le llaman a esta playa la tóxica). A medida que subió la marea las olas mejoraron pero tampoco dieron de si como para considerarlas buenas olas.
Buscando el sitio bueno me rompió encima un labio bastante gordo y se me abrió el cubre por un lateral. Decidí volver a colocarlo antes de esquimotar y tirar para la orilla a vaciar. Esta playa tiene unas corrientes muy fuertes que además han cambiado a peor con la construcción del puerto exterior.
Juan Carlos que últimamente le tiene alergia a toda playa que no sea Bastiagueiro tampoco quedó conforme con este spot.
Cuando ya nos estábamos cambiando llego una señora muy alterada preguntando por los socorristas, le dijimos que no había y nos dijo que había dos niños que no conseguían llegar de vuelta a la orilla por la corriente. Decidimos ir a echar una mano, en principio pensamos en meternos a nado con lo chalecos pero sabiendo como se las gasta esta playa preferí ir en piragua. Bajé corriendo (solo me metí yo porqué era el que tenía la piragua sin cargar) y me fui a por el primer chico ya que el segundo lo había logrado sacar un adulto que les acompañaba pero que se había quedado sin fuerzas como para arrastrar al otro contra corriente. Tras tranquilizar al chavalito lo subí a la popa indicándole que le diera a las piernas como si su vida le fuese en ello. Fue movernos unos diez metros paralelo a la playa y ya salimos del pozo de corriente con lo cual regresamos a la orilla sin mayores problemas. El adulto salió también sin mayores contratiempos salido del pozo de corriente.
Lo que más me fastidió del asunto es que había dos patrullas de la Benemérita en el aparcamiento y ni siquiera se acercaron a la orilla para preguntar si hacía falta ayuda. Si fuera para multar seguro que no les hubiese importado llenarse los zapatos de arena; Panda de cabr…
Bueno, hecha una buena acción el resto de la semana me tocará hacer el mal ;)
Salu2
miércoles, mayo 31, 2006
miércoles, mayo 24, 2006
II Descenso de iniciación
Este domingo le tocaba al Amextreme las actividades de acercamiento al piragüismo ya que el finde anterior las había hecho el Ribeiras do Tambre (club de pista). El día empezó siendo una mierda, lloviendo, con viento y frío. Todos temimos que la gente se echase atrás pero por suerte las ganas pudieron a las pésimas condiciones meteorológicas.
Elegimos para esta actividad un tramo del Tambre de clase I-II, situado entre Portomouro y la playa fluvial de Tapias, ya que no se trataba de asustar a la gente. Además de las piraguas del club y particulares contábamos con dos balsas que nos prestó amablemente Vaguada, empresa de Rafting situada en Arbo. Como guías teníamos a nuestro presi y a Diego un habitual de la empresa Turnauga.

Mr. President
Antes de empezar el descenso Manuel se dedicó a amenizar el personal y atraer la atención de las cámaras de televisión con unos cartwheels en un chorrito de corriente.

Oscar, uno de los voluntariosos ayudantes
Al poco de empezar tuvimos ya la primera nadada, de la cual lo peor fue el tener que vaciar la Waikiki ya que en ella cabe gran cantidad de agua. Repuesto al palista en su embarcación le avisamos que se mantuviese por el centro del río y aún así en más de una ocasión tuvimos que llevarle al rumbo bueno empleando las piraguas de rodeo como bulldozers.
El grupo se estiró rápidamente a pesar de las paradas para “arrejuntarse”. Los críos que tripulaban una de las balsas se lo pasaron pipa y nosotros también nos reímos mucho entre abordajes y salpicaduras. Además la fortuna nos sonrió y el día se abrió brindándonos unos agradecidos rayos de sol.

En traje de buceo y con sol: ¡para asarse!
Peteiro, como buen cochino de rebufo que es, se dedicó a surfear lo insurfeable parando en toda olilla que aparecía al grito de ¡OLAZÚ! El único punto realmente de interés es un pequeño escalón sito bajo un puente. A los menos avezados los lanzamos de agarrados de dos en dos ya que la configuración de catamarán se antoja como muy estable y les aporta confianza. No hubo que lamentar ningún vuelco lo que seguro apesaró mucho al cámara de Localia TV allí presente.
El único sifón de árbol presente en todo el recorrido se sitúa a escasos metros de la llegada en un punto donde el río se divide en tres canales. El nadador del principio me guió a los chavales directos al canal con el tronco y por suerte pude desviarlos a tiempo hacia una opción más segura. Por desgracia el guía se nos emarronó y solo la escasa fuerza del agua evitó un vuelco problemático.
Pasado este punto los niños de una de las balsas se tiraron todos al agua y llegaron a la meta a nado lo que obligó a Diego a tener que llevar el solo el hinchable hasta la playa. Llegados al final del trayecto me tocó a mí hacer el “conacho” a base de cartwheels y boyas”. Peteiro llegó tras un buen periodo de tiempo con los últimos rezagados.
Tras cambiarnos preparamos la segunda bajada, esta vez me tocaría hacer la navette con la “furgoextreme” y el remolque de los rafts. Me sorprendí a mi mismo al conseguir dar la vuelta en el embarque con semejante remolque (puede hacer unos diez años que no maniobraba con un remolque).

La segunda oleada ;)
De vuelta en la playa fluvial estuvimos un rato mirando el “puto rebufo de la muerte” que hay en la presa que forma la lámina de agua donde se sitúa la playa. La verdad que el aliviadero de dicha presa presenta unas condiciones bastante buenas para la formación de un rulo artificial y habrá que ponerse un día a tomar medidas y a hacer cuentas a ver si el proyecto fuese viable.

”Playboat” :D
Finalizado el segundo turno de novatos en el río dimos buena cuenta de empanada y tortilla, de las cuales la única queja fue la ausencia de vino y cerveza (ni que fuésemos de Gibraltar). Durante el refrigerio me encontré una cara que me sonaba un montón que al final resultó ser un surfer con el que había coincidido en unas cuantas playas de A Costa da Morte. Estuvimos hablando largo y tendido sobre playas, problemas con los locales, etc.
Lo mejor fue la alta cota de participación que obtuvimos en esta actividad (confirmadas más de setenta personas) además la presencia de medios de prensa y el concejal de deportes de Ames espero que influyan positivamente en nuestro club. Además por fin tenemos derecho a una porción del hangar de piragüismo que hay en la playa fluvial. Si el reparto tuviese que ser proporcional al número de socios y de actividades me da que los pisteros se quedarían sin sitio donde colgar sus piraguas ;) de todas formas no vamos a ser malos y con poder compartir el resto de instalaciones como gimnasio y vestuarios me daba por satisfecho. Ya puestos a pedir un rulito y un campo de slalom en plano para los chavalitos ya sería la ostia (hay que tener en cuenta que la playa está en medio de uno de los mayores cotos de pesca de Galicia).
Salu2
Elegimos para esta actividad un tramo del Tambre de clase I-II, situado entre Portomouro y la playa fluvial de Tapias, ya que no se trataba de asustar a la gente. Además de las piraguas del club y particulares contábamos con dos balsas que nos prestó amablemente Vaguada, empresa de Rafting situada en Arbo. Como guías teníamos a nuestro presi y a Diego un habitual de la empresa Turnauga.

Mr. President
Antes de empezar el descenso Manuel se dedicó a amenizar el personal y atraer la atención de las cámaras de televisión con unos cartwheels en un chorrito de corriente.

Oscar, uno de los voluntariosos ayudantes
Al poco de empezar tuvimos ya la primera nadada, de la cual lo peor fue el tener que vaciar la Waikiki ya que en ella cabe gran cantidad de agua. Repuesto al palista en su embarcación le avisamos que se mantuviese por el centro del río y aún así en más de una ocasión tuvimos que llevarle al rumbo bueno empleando las piraguas de rodeo como bulldozers.
El grupo se estiró rápidamente a pesar de las paradas para “arrejuntarse”. Los críos que tripulaban una de las balsas se lo pasaron pipa y nosotros también nos reímos mucho entre abordajes y salpicaduras. Además la fortuna nos sonrió y el día se abrió brindándonos unos agradecidos rayos de sol.

En traje de buceo y con sol: ¡para asarse!
Peteiro, como buen cochino de rebufo que es, se dedicó a surfear lo insurfeable parando en toda olilla que aparecía al grito de ¡OLAZÚ! El único punto realmente de interés es un pequeño escalón sito bajo un puente. A los menos avezados los lanzamos de agarrados de dos en dos ya que la configuración de catamarán se antoja como muy estable y les aporta confianza. No hubo que lamentar ningún vuelco lo que seguro apesaró mucho al cámara de Localia TV allí presente.
El único sifón de árbol presente en todo el recorrido se sitúa a escasos metros de la llegada en un punto donde el río se divide en tres canales. El nadador del principio me guió a los chavales directos al canal con el tronco y por suerte pude desviarlos a tiempo hacia una opción más segura. Por desgracia el guía se nos emarronó y solo la escasa fuerza del agua evitó un vuelco problemático.
Pasado este punto los niños de una de las balsas se tiraron todos al agua y llegaron a la meta a nado lo que obligó a Diego a tener que llevar el solo el hinchable hasta la playa. Llegados al final del trayecto me tocó a mí hacer el “conacho” a base de cartwheels y boyas”. Peteiro llegó tras un buen periodo de tiempo con los últimos rezagados.
Tras cambiarnos preparamos la segunda bajada, esta vez me tocaría hacer la navette con la “furgoextreme” y el remolque de los rafts. Me sorprendí a mi mismo al conseguir dar la vuelta en el embarque con semejante remolque (puede hacer unos diez años que no maniobraba con un remolque).

La segunda oleada ;)
De vuelta en la playa fluvial estuvimos un rato mirando el “puto rebufo de la muerte” que hay en la presa que forma la lámina de agua donde se sitúa la playa. La verdad que el aliviadero de dicha presa presenta unas condiciones bastante buenas para la formación de un rulo artificial y habrá que ponerse un día a tomar medidas y a hacer cuentas a ver si el proyecto fuese viable.

”Playboat” :D
Finalizado el segundo turno de novatos en el río dimos buena cuenta de empanada y tortilla, de las cuales la única queja fue la ausencia de vino y cerveza (ni que fuésemos de Gibraltar). Durante el refrigerio me encontré una cara que me sonaba un montón que al final resultó ser un surfer con el que había coincidido en unas cuantas playas de A Costa da Morte. Estuvimos hablando largo y tendido sobre playas, problemas con los locales, etc.
Lo mejor fue la alta cota de participación que obtuvimos en esta actividad (confirmadas más de setenta personas) además la presencia de medios de prensa y el concejal de deportes de Ames espero que influyan positivamente en nuestro club. Además por fin tenemos derecho a una porción del hangar de piragüismo que hay en la playa fluvial. Si el reparto tuviese que ser proporcional al número de socios y de actividades me da que los pisteros se quedarían sin sitio donde colgar sus piraguas ;) de todas formas no vamos a ser malos y con poder compartir el resto de instalaciones como gimnasio y vestuarios me daba por satisfecho. Ya puestos a pedir un rulito y un campo de slalom en plano para los chavalitos ya sería la ostia (hay que tener en cuenta que la playa está en medio de uno de los mayores cotos de pesca de Galicia).
Salu2
miércoles, mayo 17, 2006
Bricokayak: Capítulo I
Desde mis comienzos con los kayaks de aguas bravas he tenido problemas con las riñoneras. Ya sean sistemas sencillos como el tridente de la Nano (me cargué dos) o más complejos como la riñonera con carracas de la S:6.
La mayoría de sistemas de riñonera acaban rompiendo prematuramente debido a las tensiones que son sometidos y he observado problemas de esta índole la gran mayoría de las marcas a pesar de las distintas configuraciones adoptadas.
El sistema de Robson con la leva central que gobierna un cable de acero a priori parecía lo suficientemente robusto pero no tardaría en aparecer un punto débil en la sujeción de la riñonera al asiento ya que la articulación se confía a un segmento de polietileno. Esta zona tiende a deformarse en el sentido horizontal provocando que la riñonera se desplace hacia atrás en la parte inferior con lo cual es fácil golpearse el cóccix contra el borde del asiento, además al disminuir la superficie de contacto la riñonera se “clava” en la espalda.
La primera solución de emergencia consistió en una lámina de unos 4 mm de polietilieno con negro de humo atornillado por la parte posterior de la zona conflictiva. La solución era efectiva ya que reduce la palanca pero el esfuerzo al que se somete la zona es tal que el refuerzo acaba por partir. Con lo cual periódicamente tocaba la sustitución de dicha pieza.
Visto que el problema persistía, me puse a buscar un foro francés de aguas bravas ya que en Francia abundan las Twintip. La solución más coherente pasaba por instalar una riñonera con carracas del estilo de la IR. En principio las carracas suelen dar problemas de funcionamiento con la arena y la sal (siendo una excepción algunas series de las empleadas por Riot). Además la inversión requerida ya es importante pues los sistemas de IR rondan los 65 € más los portes desde Francia.
Cuando Celso se compró la NRG XL le comenté el problema y rápidamente busco una solución, para su kayak, formada por sendas chapas de aluminio con una articulación mediante una cinta de caucho reforzada. Este invento funciona perfectamente pero la estética (reconozco que no es lo más importante) no me acababa de convencer. De todas formas seguía siendo una articulación flexible con un desplazamiento en el plano horizontal aunque sea este fuese limitado.
Finalmente la solución me la encontré en el escaparate de un Efectos Navales donde una bisagra de Pañol me “iluminó”. Entré y le pregunté si tenían más modelos, tras consultar el catálogo encontré justo lo que necesitaba. El precio en calidad A4 fueron 4.90 €.
La colocación es sencilla, tras sacar el asiento, despegar el acolchado y cortar con la radial (Principio de matar moscas a cañonazos) la articulación de polietileno. Procedo a fijar la riñonera con tres remaches de cabeza ancha y arandelas en inox. Para evitar que los remaches puedan perforar el acolchado de la riñonera los remacho a base de martillo. La parte que se atornilla al asiento requirió sendos rebajes laterales para asentar bien, así como la ampliación de los taladros para que estos coincidieran con las roscas embutidas en el polietileno. En mi caso ya la fijé con los tornillos originales a la altura que me convenía. Pero en caso de querer un sistema regulable simplemente se han de hacer tantas parejas de taladros como alturas distintas queramos de la riñonera. El trabajillo no me llevó más de media hora contando con el proceso de montaje-desmontaje y el posterior pegado del acolchado de la riñonera.

A falta de pegar el acolchado
La cuantía económica no sube mucho más allá de los 5 € contando con el precio de los remaches, arandelas, cola y la consabida bisagra. Estéticamente esta solución no impacta tanto como la de Celso e incluso buscándose una bisagra adonizada en negro se conseguiría un resultado mucho más discreto (aunque posiblemente menos inmune a la corrosión).

Estética Mad Max
Por ahora las salidas que he hecho desde la “tuneada” han sido satisfactorias en todos los aspectos, la riñonera funciona perfectamente y no molesta en absoluto incluso en figuras que fuerzan la posición sobre la popa como el Donkey Flip. Además con la bisagra se mejora el acceso a la popa del kayak con lo cual ahora ya soy capaz de introducir dentro una PELI Case 1200 con la cámara de fotos.
Salu2
La mayoría de sistemas de riñonera acaban rompiendo prematuramente debido a las tensiones que son sometidos y he observado problemas de esta índole la gran mayoría de las marcas a pesar de las distintas configuraciones adoptadas.
El sistema de Robson con la leva central que gobierna un cable de acero a priori parecía lo suficientemente robusto pero no tardaría en aparecer un punto débil en la sujeción de la riñonera al asiento ya que la articulación se confía a un segmento de polietileno. Esta zona tiende a deformarse en el sentido horizontal provocando que la riñonera se desplace hacia atrás en la parte inferior con lo cual es fácil golpearse el cóccix contra el borde del asiento, además al disminuir la superficie de contacto la riñonera se “clava” en la espalda.
La primera solución de emergencia consistió en una lámina de unos 4 mm de polietilieno con negro de humo atornillado por la parte posterior de la zona conflictiva. La solución era efectiva ya que reduce la palanca pero el esfuerzo al que se somete la zona es tal que el refuerzo acaba por partir. Con lo cual periódicamente tocaba la sustitución de dicha pieza.
Visto que el problema persistía, me puse a buscar un foro francés de aguas bravas ya que en Francia abundan las Twintip. La solución más coherente pasaba por instalar una riñonera con carracas del estilo de la IR. En principio las carracas suelen dar problemas de funcionamiento con la arena y la sal (siendo una excepción algunas series de las empleadas por Riot). Además la inversión requerida ya es importante pues los sistemas de IR rondan los 65 € más los portes desde Francia.
Cuando Celso se compró la NRG XL le comenté el problema y rápidamente busco una solución, para su kayak, formada por sendas chapas de aluminio con una articulación mediante una cinta de caucho reforzada. Este invento funciona perfectamente pero la estética (reconozco que no es lo más importante) no me acababa de convencer. De todas formas seguía siendo una articulación flexible con un desplazamiento en el plano horizontal aunque sea este fuese limitado.
Finalmente la solución me la encontré en el escaparate de un Efectos Navales donde una bisagra de Pañol me “iluminó”. Entré y le pregunté si tenían más modelos, tras consultar el catálogo encontré justo lo que necesitaba. El precio en calidad A4 fueron 4.90 €.
La colocación es sencilla, tras sacar el asiento, despegar el acolchado y cortar con la radial (Principio de matar moscas a cañonazos) la articulación de polietileno. Procedo a fijar la riñonera con tres remaches de cabeza ancha y arandelas en inox. Para evitar que los remaches puedan perforar el acolchado de la riñonera los remacho a base de martillo. La parte que se atornilla al asiento requirió sendos rebajes laterales para asentar bien, así como la ampliación de los taladros para que estos coincidieran con las roscas embutidas en el polietileno. En mi caso ya la fijé con los tornillos originales a la altura que me convenía. Pero en caso de querer un sistema regulable simplemente se han de hacer tantas parejas de taladros como alturas distintas queramos de la riñonera. El trabajillo no me llevó más de media hora contando con el proceso de montaje-desmontaje y el posterior pegado del acolchado de la riñonera.

A falta de pegar el acolchado
La cuantía económica no sube mucho más allá de los 5 € contando con el precio de los remaches, arandelas, cola y la consabida bisagra. Estéticamente esta solución no impacta tanto como la de Celso e incluso buscándose una bisagra adonizada en negro se conseguiría un resultado mucho más discreto (aunque posiblemente menos inmune a la corrosión).

Estética Mad Max
Por ahora las salidas que he hecho desde la “tuneada” han sido satisfactorias en todos los aspectos, la riñonera funciona perfectamente y no molesta en absoluto incluso en figuras que fuerzan la posición sobre la popa como el Donkey Flip. Además con la bisagra se mejora el acceso a la popa del kayak con lo cual ahora ya soy capaz de introducir dentro una PELI Case 1200 con la cámara de fotos.
Salu2
miércoles, mayo 10, 2006
Exprimiendo el Deza
El sábado por la mañana aún no tenía un plan claro cuando me llamó Luís para decirme que había quedado con Lito y Peteiro para hacer el Deza fácil. A falta de una propuesta más interesante me uní a ellos aún a sabiendas de que el río iba ir muy bajito.
Cuando llegamos la escala marcaba 50 cm. (algo más de lo que yo me esperaba). Dejamos los coches en el desembarco y subimos todo el material con la furgo del club la cual volvería a bajar Teresa.
Aunque tengo hecho este tramo con menos agua, a este nivel no es ninguna maravilla. Los pocos rulos y olas que hay tienen un calado dudoso, con lo cual era mejor no jugársela demasiado.
Los pasos se vuelven mucho más maniobreros y el slalom entre piedras aportó algo de interés al descenso.
La bajada se nos hizo corta ya que prácticamente no paramos a jugar en ningún sitio y más de uno nos quedamos con ganas de más al llegar al desembarco.
El domingo me fui con un últimamente muy desanimado (lleva unas cuantas nadadas importantes) Juan Carlos a Bastiagueiro. Nada más llegar a la playa me encontré a Tonecho con una Boggie de Riot chupando las del pulpo. La verdad es que las olas eran pequeñas (un metro escaso cuando entraba la serie) pero la total falta de experiencia de este palista unido a una piragua exigente hicieron que se metiera unos galletazos muy competentes.
Juan Carlos tardó en llegar pero en cuanto se metió en el agua pude comprobar que por fin había corrido hacia delante el asiento. Con el centro de gravedad más adelantado se compensaron sus deficiencias en el esquimotaje y no falló ni el primero. Además la piragua le surfea mucho mejor e incluso se marcó algún 360.
Salimos sobre las nueve y pico del agua. A mí el baño no me cundió mucho ya que prefiero algo más de mar, aún así hice unos cuantos loops. Sin embargo Juan Carlos estaba pletórico ya que había recuperado otra vez la confianza en sí mismo al no nadar.
No tengo fotos del río ya que en la piragua de rodeo me es bastante difícil llevar la cámara en la maleta estanca. Además al hacer los ríos a vista no paro a hacer fotos. Carliños, nuestro reportero gráfico “in aqua” sigue de baja piragüera ya que se le complicó la lesión que tenía y hasta que vuelva no se si habrá muchas fotos en este blog.
Por otra parte ahora mismo ando bastante mal de tiempo, este motivo unido a que la temporada de río prácticamente ha finalizado y que las crónicas de sesiones de olas son bastante repetitivas pueden hacer que no actualice el blog semanalmente. De todas formas tengo algún artículo guardado que procuraré ir sacando en estos meses “secos”.
Salu2
Cuando llegamos la escala marcaba 50 cm. (algo más de lo que yo me esperaba). Dejamos los coches en el desembarco y subimos todo el material con la furgo del club la cual volvería a bajar Teresa.
Aunque tengo hecho este tramo con menos agua, a este nivel no es ninguna maravilla. Los pocos rulos y olas que hay tienen un calado dudoso, con lo cual era mejor no jugársela demasiado.
Los pasos se vuelven mucho más maniobreros y el slalom entre piedras aportó algo de interés al descenso.
La bajada se nos hizo corta ya que prácticamente no paramos a jugar en ningún sitio y más de uno nos quedamos con ganas de más al llegar al desembarco.
El domingo me fui con un últimamente muy desanimado (lleva unas cuantas nadadas importantes) Juan Carlos a Bastiagueiro. Nada más llegar a la playa me encontré a Tonecho con una Boggie de Riot chupando las del pulpo. La verdad es que las olas eran pequeñas (un metro escaso cuando entraba la serie) pero la total falta de experiencia de este palista unido a una piragua exigente hicieron que se metiera unos galletazos muy competentes.
Juan Carlos tardó en llegar pero en cuanto se metió en el agua pude comprobar que por fin había corrido hacia delante el asiento. Con el centro de gravedad más adelantado se compensaron sus deficiencias en el esquimotaje y no falló ni el primero. Además la piragua le surfea mucho mejor e incluso se marcó algún 360.
Salimos sobre las nueve y pico del agua. A mí el baño no me cundió mucho ya que prefiero algo más de mar, aún así hice unos cuantos loops. Sin embargo Juan Carlos estaba pletórico ya que había recuperado otra vez la confianza en sí mismo al no nadar.
No tengo fotos del río ya que en la piragua de rodeo me es bastante difícil llevar la cámara en la maleta estanca. Además al hacer los ríos a vista no paro a hacer fotos. Carliños, nuestro reportero gráfico “in aqua” sigue de baja piragüera ya que se le complicó la lesión que tenía y hasta que vuelva no se si habrá muchas fotos en este blog.
Por otra parte ahora mismo ando bastante mal de tiempo, este motivo unido a que la temporada de río prácticamente ha finalizado y que las crónicas de sesiones de olas son bastante repetitivas pueden hacer que no actualice el blog semanalmente. De todas formas tengo algún artículo guardado que procuraré ir sacando en estos meses “secos”.
Salu2
lunes, mayo 01, 2006
El Ulla y Valcobo
El sábado tocó estar con los niños del club en el Ulla, a parte de los pequeños también se arrimaron Luís, Celso y Pepe ya que el plan era practicar un poco las técnicas básicas de aguas bravas como las tomas de corriente o los Bacs.

Las máquinas…

… y los maquinistas
Inicialmente íbamos con idea de echarnos en la depuradora del Lapido pero como había demasiada agua para los niños (y Pepe) preferimos meternos en la última pesqueira del río embarcando en la estación de bombeo.
Algunos decidieron bajar la pesqueira a nado ya que la temperatura del agua y el día se prestaban para el baño. Una vez metidos en faena hubo unos cuantos vuelcos y debido a las diferencias de nivel de los niños algunos los tuve aprendiendo a tirar del cubre.
A medida que pasó el tiempo los niños se cansaron y aproveché para surfear la ola (sin espuma) que se forma allí. La verdad que me eché unas risas metido allí dentro con la piragua de slalom, sobre todo viendo como Celso o Pepe eran incapaces de quedarse dentro con las de rodeo ;)
Pepe se reconcilió con el esquimotaje tras el susto del Deza, de todas formas necesita un cambio urgente de piragua porque la Alien lo está puteando de mala manera y creo francamente que lo mejor que puede hacer con ella es llenarla de tierra y usarla para plantar geranios.
Tras salir del río nos papamos unos bocatas y aproveché para sacarle unas fotos al lagarto Juancho que en cuanto vea a José Miguel le salta a la yugular :)

Cómo pille a José Miguel
El domingo en principio quedamos Xosé Manuel, Manuel y yo para probar el rulo de Baldaio pero como han metido las palas en la salina ahora no había nada así que les llamé para cambiar planes y pillar unas olas.
Me recorrí absolutamente todas las playas desde Razo hasta Sabón ya que el viento de nordeste tiraba las ya de por si pequeñas olas. Al final en Valcobo salía algún pico pero estaba muy desordenado.
Manuel traía su recién comprada ZG para estrenarla, la piragua es noble comparada con piraguas de rodeo más radicales como la Kingpin (por poner algún ejemplo) pero claro como él viene de una Turbo tuvo serios problemas para hacerse con el nerviosismo del modelo de Wavesport. De todas formas supongo que se acabará adaptando a ella sin mayores problemas.
Salió antes que nosotros del agua, dejándole la ZG a Xosé Manuel que también tiene en el punto de mira este modelo. Éste si que disfrutó mucho más de la piragua ya que tiene mayor bagaje técnico. De todas formas chupó las del pulpo en más de una ocasión siendo la más hilarante de ellas una sucesión de puntas de cartwheels involuntarias. La prueba también le sirvió para darse cuenta de que la Turbo apenas bota si se comparan con modelos más específicos de rodeo (recordemos que la Turbo fue concebida como una Riverplay y no tiene la velocidad de reacciones de la ZG).
Por mi parte un par de donkey clips bastante decentes y algún que otro centrifugado. La verdad es que costaba sangre y sudor situarse en el pico bueno y las olas eran como un Kinder sorpresa ya que igual se quedaba como se verticalizaba de golpe.
La verdad, que sean como éstas las peores olas del verano y de paso hemos descubierto un spot nuevo que debido a las corrientes no está entre los predilectos de los surfers con lo cual podremos disfrutar de él sin los agobios que provocan las típicas bandadas de surferos veraniegos.
Salu2

Las máquinas…

… y los maquinistas
Inicialmente íbamos con idea de echarnos en la depuradora del Lapido pero como había demasiada agua para los niños (y Pepe) preferimos meternos en la última pesqueira del río embarcando en la estación de bombeo.
Algunos decidieron bajar la pesqueira a nado ya que la temperatura del agua y el día se prestaban para el baño. Una vez metidos en faena hubo unos cuantos vuelcos y debido a las diferencias de nivel de los niños algunos los tuve aprendiendo a tirar del cubre.
A medida que pasó el tiempo los niños se cansaron y aproveché para surfear la ola (sin espuma) que se forma allí. La verdad que me eché unas risas metido allí dentro con la piragua de slalom, sobre todo viendo como Celso o Pepe eran incapaces de quedarse dentro con las de rodeo ;)
Pepe se reconcilió con el esquimotaje tras el susto del Deza, de todas formas necesita un cambio urgente de piragua porque la Alien lo está puteando de mala manera y creo francamente que lo mejor que puede hacer con ella es llenarla de tierra y usarla para plantar geranios.
Tras salir del río nos papamos unos bocatas y aproveché para sacarle unas fotos al lagarto Juancho que en cuanto vea a José Miguel le salta a la yugular :)

Cómo pille a José Miguel
El domingo en principio quedamos Xosé Manuel, Manuel y yo para probar el rulo de Baldaio pero como han metido las palas en la salina ahora no había nada así que les llamé para cambiar planes y pillar unas olas.
Me recorrí absolutamente todas las playas desde Razo hasta Sabón ya que el viento de nordeste tiraba las ya de por si pequeñas olas. Al final en Valcobo salía algún pico pero estaba muy desordenado.
Manuel traía su recién comprada ZG para estrenarla, la piragua es noble comparada con piraguas de rodeo más radicales como la Kingpin (por poner algún ejemplo) pero claro como él viene de una Turbo tuvo serios problemas para hacerse con el nerviosismo del modelo de Wavesport. De todas formas supongo que se acabará adaptando a ella sin mayores problemas.
Salió antes que nosotros del agua, dejándole la ZG a Xosé Manuel que también tiene en el punto de mira este modelo. Éste si que disfrutó mucho más de la piragua ya que tiene mayor bagaje técnico. De todas formas chupó las del pulpo en más de una ocasión siendo la más hilarante de ellas una sucesión de puntas de cartwheels involuntarias. La prueba también le sirvió para darse cuenta de que la Turbo apenas bota si se comparan con modelos más específicos de rodeo (recordemos que la Turbo fue concebida como una Riverplay y no tiene la velocidad de reacciones de la ZG).
Por mi parte un par de donkey clips bastante decentes y algún que otro centrifugado. La verdad es que costaba sangre y sudor situarse en el pico bueno y las olas eran como un Kinder sorpresa ya que igual se quedaba como se verticalizaba de golpe.
La verdad, que sean como éstas las peores olas del verano y de paso hemos descubierto un spot nuevo que debido a las corrientes no está entre los predilectos de los surfers con lo cual podremos disfrutar de él sin los agobios que provocan las típicas bandadas de surferos veraniegos.
Salu2
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