lunes, octubre 23, 2006

DIEZ, ni más ni menos

DIEZ, ni más ni menos

Si bien se oía por ciertos fueros que la salud de las aguas bravas estaba decayendo y que cada vez había menos practicantes, nada de eso se puede aplicar a lo sucedido este domingo en el Sor. Tras la bajada efectuada la semana pasada de este río sabíamos que el caudal iba a ser bueno por lo cual la gente se animó a volver a él.

El sábado no dejó de llover haciéndolo de forma intensa durante la noche, lo cual me empezó a preocupar y no por qué se desfasase el río (pienso que a este tramo aguanta toda cuanta agua se le eche hasta que se lamine) para nosotros si no por la gente menos inexperta que se había apuntado.

El domingo me recogió Celso a las 8:30, pasamos a recoger a José Miguel y nos dirigimos a Neda donde nos reunimos con Pepe y Joaquín. Por desgracia tanto Juan como Jorge se cayeron del grupo. Tras una hora de camino llegamos al embarque donde nos esperaban Thomas, Carlos, Kukas, Fabián y Andrés. Cómo seguía lloviendo a cantaros nos cambiamos allí ya que hay un cubierto y acercamos en un plis una furgo con la ropa seca al desembarque.

Nada más comenzar el descenso comprobamos que a pesar de llevar un buen nivel el río estaba bajo para todo lo que había llovido. Cosa que pienso que agradecieron Kukas y Andrés que a pesar de tener ya un cierto bagaje debido a las olas era su primera experiencia fluvial.

Thomas y José Miguel fueron abriendo los primeros pasos seguido de los más inexpertos quedando siempre Carlos o yo por atrás para echar una mano en caso de problemas. A Kukas lo fui marcando de cerca ya que al haberlo invitado yo me sentía responsable. De todas formas demostró desde un primer momento buenas maneras, Andrés fue cogiendo confianza a medida que avanzaba por el río. El salto de la presa grande (una de las pocas presas artificiales que presenta un tobogán seguro para bajarla) le propinó a más de uno, una subida de adrenalina.

Parada obligada en un rulo bastante decente, donde se vieron cartwheels, flush-loops, misterys (Joaquín y Fabián) y unos double-enders por parte del gerente de Ondabrava. El spot no es nada amenazador ni retentivo por lo cual absolutamente todos se animaron a entrar, incluso Pepe que lo hizo manteniendo una distancia prudencial del deflector más fuerte y con los ojos fuera de órbita. Fabián tuvo unos cuantos problemas con el esquimo pero al final resolvió. A Kukas le tuve que ayudar yo a enderezar la piragua tras un buen número de intentos fallidos. Lo mejor de estos dos es que a pesar de fallar los primeros intentos de esquimo lo siguen intentando y no tiran de cubre hasta que realmente es necesario. Tanto José Miguel como yo advertimos que el rulo estaba subiendo lo cual es un claro indicador del aumento del caudal.

La siguiente rampa algo más fuerte (clase III) presentaba un tren de olas de altura considerable al final. Al caer desde de la cresta de una de ellas Pepe soltó un sonoro “¡me cago en la virgen del Pilar!” que acabó por provocarnos la risa a los presentes :D A más de uno el corazón se le salía del pecho por la emoción y las sonrisas de los demás delataban que lo estábamos pasando bomba. Sobre todo observando como la gente se quedaba frenada en un pequeño rebufo al final de paso.

Una sucesión de dos olas nos “obligó” a parar para jugar saliendo incluso algún blunt. Lo bueno era que cuando la primera ola te expulsaba te podías quedar surfeando la segunda. El problema de esto es que te podías encontrar con un “expulsado” cuando estabas en la segunda ola como nos pasó a Carlos y a mí.

Pasado el puente, vienen una sucesión de pasos de clase III que realmente animan el río. La anécdota la puso Kukas que se comió un vuelco por seguir a Thomas por una trayectoria maligna. En esta ocasión nuestro novato esquimotó sin necesidad de ayuda externa.

Tras esta serie de pasos José Miguel se quedó a tocar palmas en una llorona cuando bajaba tranquilamente hablando con el Schmidt. Una última rampa muy larga nos separaba del fin de las emociones “fuertes” y el desembarque. José Miguel abrió el camino seguido de cerca por Kukas. Yo les seguía a cierta distancia marcando camino al resto. La velocidad del agua empezaba a ser considerable pero el río aún no había subido lo suficiente para tapar generosamente las piedras con lo cual había cantidad de lloronas que esquivar y lenguas por las cual trazar la trayectoria. Decidimos no hacer contras por no complicarles la vida a los menos avezados y cuando por fin paré al final del paso me encontré con la Alien de Pepe bajando en posición natural (volcado), consiguió esquimotar “in extremis” tras el segundo intento. El Germany también venía volcado lo cual es inusual en este fino palista. Cuando nos reunimos abajo Celso nos contó que había esquimotado con el casco, suceso que certificaba la ausencia de pegatinas en el mismo ;)

Salvo algún árbol cruzado no tuvimos más contratiempos para llegar al desembarque sorteando remansillos y rápidos de escasa consideración.

Nada más desembarcar el sol asomó tímidamente para hacernos más agradable la tarea de cambiarnos. Mientras que los conductores fueron a por los coches (10 minutos) el nivel del río empezó a subir de forma espectacular cubriendo dos escalones en una escalera que hay en el desembarque. Según nos comentaron, los que subieron a por los coches, en el embarque el río iba totalmente marrón y el nivel superaba en un metro al que había cuando iniciamos el descenso.

Unas cervezas en un bar de pescadores propinó más momentos hilarantes destacando un irónico “…los pescadores son nuestros mejores amigos…” por parte del gerente de Ondabrava cuando hablaba con la dueña del establecimiento. La única nota negativa la puso la furgo de Carlos que se averió aunque consiguió llegar con ella hasta casa.

El Sor me recuerda al Deza aunque con menos nivel la parte inicial del tramo fácil. Lo mejor de este río es que pienso que se puede hacer con niveles realmente altos, teniendo en cuenta que puede subir la cotación.

Por desgracia la persistente lluvia me impidió sacar la cámara y Carlos aún tiene la suya en el servicio técnico por lo cual esta vez no hay imágenes de la bajada.

Salu2

jueves, octubre 19, 2006

El Amextreme en la televisión

Aun no sabemos como nos han localizado, pero la gente de Desde Galicia para el Mundo, se ha puesto en contacto con nosotros para grabar un programa que cuya temática principal será nuestro club.

Este miércoles pasado hicieron una primera grabación entrevistando a Touceda. La idea inicial era que yo me metiese al agua a monear en plano pero el Tambre iba pasado de vueltas y el rebufo que presenta la presa que da lugar a la playa fluvial era demasiado peligroso como para entrar al río, más teniendo en cuenta que no había una puñetera contra.

En la entrevista, nuestro directivo salió del paso de preguntas como el tiempo que dedicábamos a entrenar aclarando que nuestro club es de ocio y los pocos que competimos lo hacemos por diversión no siendo una prioridad.


¡Acción!

Para complementar la entrevista se planeó una bajada en raft por Ulla, en la cual embarcamos al cámara (la presentadora se escaqueó alegando que no sabía nadar). En principio acompañaríamos la bajada Peteiro, José Miguel y yo en kayak.


El raft de los pibitos

El sábado a las tres nos juntamos todos en Casa Dios, el plan era que la cámara viajase en furgo hasta los pasos clave mientras que su operador lo haría en la balsa. Las demoras producidas por los viajes al embarco, el hinchado de las balsas y las tomas en plano; no fueron suficientes para que José Miguel llegase a tiempo, por lo cual Peteiro y yo le esperamos, mientras que las balsas fueron descendiendo.

Cuando por fin llegó nuestro compi, no pudimos dejar pasar la ocasión de hacer el nécora con una cuerda colgada sobre el río.


Esa cuerda nos llamaba…


… y no nos pudimos resistir :)

El Ulla llevaba el agua suficiente para que no fuese un tedio absoluto pero estaba lejos de los niveles a los que se forma la ola “pre-mítica”, por lo cual nos contentamos con pasar el rato en algún chorro de corriente. Peteiro que llevaba la Twintip de José Miguel se pegó una nadada tonta, tras la cual prefirió recuperar su Kingpin.

Como siempre este río, llega a ser agobiante ya que a pesar de tener un volumen considerable de agua y un montón de sitios donde se podría formar un spot estos no aparecen (salvo a caudales escandalosamente altos) quedándonos siempre con las ganas.

Cuando llegamos al desembarco nos estaba esperando la cámara y no nos quedó más remedio que hacer cuatro cartwheels y un par de entradas a una ola muy rápida y poco rentetiva que se forma en uno de los laterales de la pesqueira. Las piedras que hay en el fondo dejaron su huella en las palas de José Miguel y mía ya que Peteiro optó por no castigarse ante la presencia de la televisión.

Espero que el programa sirva para que más gente se acerque a este deporte y sobre todo para que se desmitifique un poco lo del “riesgo” del río.



Salu2

jueves, octubre 12, 2006

El novato aventajado

Ayer por la noche empezó el baile de llamadas de teléfono, qué si unas olas en Pantín con Rober, qué si el Ulla con los míticos o la llamada que más me preocupó ya que Celso y Joaquín iban a llevar a tres novatos al Sor. Las olas era lo qué más me apetecía pero no podía dejar a la cuadrilla del Sor solos con tantos novatos, así que al final decidí acompañarlos para poder echarles una mano en caso de problemas. Eso sí no sin antes asegurarme de que Rober tuviese con quién navegar ya que me fastidiaba dejarle tirado.

Hoy tocó madrugón ya que habíamos quedado en Neda a las 8:30; al llegar al punto de encuentro me encuentro que falta Jorge (uno de los novatos en río) y solo están Joaquín y Celso. Cargamos todo en la furgo y arrancamos para As Pontes donde nos esperaban Fabián y Andrés; aunque este último tampoco pudo acudir al río.

Sobre las once ya estábamos listos en el embarque. Aprovechamos la presa del refugio para explicarle a Fabián que era un rebufo y por qué se deben evitar saltar presas artificiales como ésta.

Una vez en el agua sorprendía la agradable temperatura de esta comparada con la de ambiente, bastante más fría. Unos cuantos cartwheels en plano nos sirvieron a modo de calentamiento antes de emprender el descenso por unas cuantas rampas fáciles (clase II). El río llevaba un nivel de agua decente sin llegar a ser demasiado exigente para nuestro neófito.

En la primera ola que nos encontramos me sorprendió ver cómo Fabián no se cortó un pelo e intentó entrar aunque sus intentos no se vieron recompensados. Saltando una presa que le sigue a este pequeño spot me di cuenta de que este chaval tenía más tablas de las que aparentaba dominando perfectamente el arte de los apoyos.


Con maneritas :O

La siguiente parada prolongada fue en un rulete que sin ser demasiado potente permite algunas puntas de cartwheels. Fabián no tiene el esquimo muy asimilado pero fue zafando a base de meterle intentos hasta que al final llegó la nadada ;) A Celso y a mí nos pilló fuera del agua, pero el tamaño de la poza le permitió salir antes de que llegara la siguiente rampa.


Getting vertical



¿Intentando el Loop?


Hay ejemplos…


…que es mejor no seguir…


…luego pasa lo qué pasa xD

A partir de aquí el río se vuelve más alegre tanto en continuidad como en desnivel aunque no sobrepasa en ningún momento el tercer grado. Cómo se nos iba echando el tiempo encima tuvimos que darle un poco de briza con lo que empezaron a aparecer la trayectorias frikys. Nuestro principiante hizo suya la máxima de “si no puedes rodear la piedra ¡sáltala!” y precisamente saltando una llorona me comí yo un vuelco al salir candeleteado de la retorna (la NRG no es un creek).

El colofón de este recorrido es una inmensa rampa con cantidad de bloques diseminados que permite gran cantidad de líneas. Disfruté como un enano, aprovechando para slalomear entre tanta piedra con un volumen de agua considerable. Por desgracia con más agua este paso pierde interés debido a que la mayoría de los “peroulos” quedan sumergidos. Pasado este aquapark, el río se empieza a aplanar hasta llegar al desembarque.

Antes de cambiarnos me metí en el agua para corregirle los defectos del esquimo a nuestro nuevo compañero. Mientras tanto mí NRG decidió volver sola para el río y cuando Celso me avisó ya estaba flotando a una veintena de metros. Suerte que Fabián y Joaquín me la alcanzaron :)

Este novato ya lo tenemos totalmente enganchado a las aguas bravas, además hoy se va a casa con un montón de conceptos nuevos tales como toma de corriente, contras, rebufo, etc. ;) La verdad que se defiende muy bien y pienso que no tardará en acompañar al cada día más nutrido grupo de agua-braveros que hay en Ferrolterra.



Por cierto este río debe ser el que tiene la navette más corta de todos los que conozco ya que ésta no nos llevó ni cinco minutos.

Cómo siempre que se trata de un río no referenciado en la guía de Andrés Sío os dejo una pequeña ficha por si alguno se anima:

Clase: II/III (III/2/A en la escala Addison)

Recorrido: Aprox. 6.5 Km.

Embarque: Seguir los indicadores en dirección “Ponte Colgante” hasta llegar a un refugio de pesca.

Desembarque: Viniendo de Ortigueira coger el desvío a Mañón. Pasado el indicador de “Área recreativa Ribeiras do Sor” el siguiente cruce a la derecha hasta llegar a un puente.

Observaciones: Hermoso paisaje, aguas cristalinas y coto de pesca salmonero. Como siempre que un río transcurre por el medio de un bosque, posibilidades de sifones de árboles. Al poco de empezar el río hay una presa que se puede hacer por el centro derecha o portear por la izquierda. Ojo el cemento es muy abrasivo ¡NO VOLCAR EN ELLA!

Salu2

miércoles, octubre 11, 2006

Concentración río Asón y Gándara

El club cántabro Katanga-Kayak organiza del 24 al 26 de noviembre una concentración en los ríos Asón y Gándara.

La organización nos ha facilitado la siguiente foto para ponernos los dientes largos:



En breve nos ampliarán la información con el programa completo.

Salu2

martes, octubre 10, 2006

Comienzo a lo Grande

Bueno parece que las primeras lluvias se empiezan a notar, sobre todo en la costa occidental gallega. Uno de lo ríos que más rápido coge agua es el río Grande, que además presenta la ventaja de una graduación de III+, adecuada para ir entrando en materia tras la parada estival.


Un paisaje espectacular

El sábado le eché un vistazo al río, comprobando que estaba fuerte. De hecho me temía que si seguía lloviendo durante la noche se desfasaría. Además este río lo abrimos el año pasado bastante justo de agua, habiéndonos topado en él con un par de zonas donde abundaban árboles en el medio del cauce. A priori esto unido a una velocidad del agua importante y la ausencia de contras características de la riada podía llevarnos a un marrón importante. A última hora decidimos bajarlo de todas formas, Thomas no pudo unirse a la fiesta por motivos laborales así que Carlos aprovechó para traer su Creeker 225 ya que al no disponer de baca esta le entraba mejor en el coche que la Nomad.


Una ola que se forma con caudales altos (falta probar el calado)


El paso de A Furaqueira el sábado

Nos encontramos todos en la gasolinera de Vimianzo, tomamos un café y arrancamos para el río. Como el embarque queda de camino al desembarque paramos a mirar el río, para comprobar que había bajado una cuarta y presentaba un nivel inmejorable para desoxidarnos.

Llegados al desembarque nos encontramos con una cuadrilla anti-incendios montando guardia, lo cual sorprende ya que aunque la zona fue muy castigada por los incendios, no tiene mucha razón de ser el montar retenes tras dos semanas de lluvia continua.

Nos cambiamos y emprendemos la navette que no lleva más de 10 minutos. Nada más entrar al río empieza el tomate con una larga sucesión de rampas y escalones todo ello aderezado con una buena cantidad de agua. La primera parada la hacemos tras una bifurcación, para comprobar que habíamos elegido la opción incorrecta ya que el final del tobogán tenía una roca imposible de evitar. Porteamos hacía arriba para elegir la opción correcta (derecha) enfrentar otro tobogán y volver a bajar para asegurar el paso de A Furaqueira que se ve desde la carretera. Este está formado por una ruptura de unos dos metros dividida a la mitad por un espigón de piedra. A la derecha presenta un caos de piedra que dificultaría el acabar el paso boca arriba, aderezado con un buen sifón para rematar la faena. En el centro izquierda hay un hueco que permite saltar a un colchón de agua y de ahí al final del paso que no presenta mayores problemas salvo con caudales muy altos que rebufa y se activa una marmita a la derecha. José Miguel abrió con un chiclé magistral para hundirse mucho en la segunda recepción perdiendo velocidad pero no la suficiente como para quedarse a tomar un café en el rebufillo. Carlos, no se anduvo con chiquitas con la piragua del Germany y también se arrojó por el paso. A mí me tocó de último, paseándome con la Charger por encima de los colchones.


Nuestro fenómeno particular


Carlos, “testando” la Creeker 225

Lo que en nuestro anterior descenso, de este río, había sido un remanso presentaba ahora una serie de agradables rapidillos salteados de presas (la primera se puede chiclear o abordar por la salmonera y la segunda por el extremo izquierdo) hasta llegar a la primera zona de “islas” con árboles. Por suerte, a mayor caudal de agua los pasos entre los árboles presentan múltiples opciones pudiéndose esquivar los sifones sin ningún tipo de problemas.

Llegados a este punto, todos empezamos a sentirnos ya un poco más asentados encima del kayak y disfrutamos como niños de una sucesión de rampas largas en las cuales eslalomear a gusto.


Volumen It!!!

Salvo una parada para las fotos obligadas, navegamos durante un buen trecho a vista hasta llegar a otra zona donde el desnivel desaconsejaba esta táctica. En concreto bajamos a mirar un paso formado por un escalón inicial seguido de una rampa que permite varias opciones siendo la extrema izquierda desaconsejable. Lo suyo es tomar a la derecha y chiclear por encima de un escalón de un metrito. En caso de errar la trayectoria queda la opción de tomar por el puto medio.

A partir de aquí, la visión de una roca con curiosa forma de visera en el margen derecho da entrada a un interesante cañón con una buena sucesión de toboganes sobre un magnífico granito pulido, todo ello aderezado con una muy buena continuidad.


Más volumen

Tras este regalo “piragüero” que recuerda a ciertas zonas del Lérez clásico, el río pierde desnivel de forma gradual aunque aún presenta un estrechamiento en curva que puede proporcionar más de una sorpresa. De hecho yo me pegué un vuelco tras “tropezar” con una piedra traicionera en la salida de la rampa. Lo recomendable es buscar una trayectoria que pase por la izquierda.

Tras pasar por debajo de un puentecito de piedra, el río se calma, presentando como única dificultad una presa artificial que se puede saltar por la derecha, sin fallar el chiclé so pena de castigar la proa. A esta altura del río pudimos ver los estragos causados por los incendios este verano, donde el fuego llegó a alcanzar al río por el margen izquierdo.

Llegados al desembarque pudimos comprobar como la cuadrilla contra-incendios había dejado una bolsa con basura. Manda cojones, con el ejemplo :(

Mientras nos cambiábamos, todos comentamos lo que nos prestó este descenso además de la continuidad, destacamos la belleza del río flanqueado por un hermoso bosque en el que por zonas aún abundan los árboles de hoja caduca en vez del típico eucalipto.

Una ración de raxo en Vimianzo, donde José Miguel tuvo cuerda para rato recordando la “delicadeza” de una camarera aborigen, finalizó la jornada.

Bueno, como sé que alguno preguntará que coñ… hacemos bajando un clase III+ con creekers en vez de las piraguas de rodeo, me anticipo alegando en nuestra defensa que este tramo no presenta ningún spot (bueno tiene alguno pero lo que viene detrás desaconseja la parada a jugar salvo a los masoquistas). Además se agradece poder “navegar” los rápidos, ajustando las trayectorias en vez de flotar con un corchito de 180 cm por ellos. Por no mencionar que en caso de punterazo son más sufridas las piraguas de descenso que los ligeros playboats.

Aquí os queda una ficha del río, el cual os recomiendo que apuntéis en vuestra agenda. Sobre todo por qué la minicentral lleva todo el verano con el canal de deriva cortado lo cual asegura un nivel “entretenido” a poco que llueva.

Clase: III+(4) (III/4/B en la escala Addison)
Recorrido: Aprox. 5 Km.
Embarque: En el puente de Furaqueira coger un camino sin asfaltar a la vera del puente viejo hasta la presa de la central de Carantoña.
Desembarque: Área recreativa de Carantoña.

Referencia de nivel: En el desembarque si el agua está por debajo de la mitad del segundo escalón, de una escalera que hay en la orilla, no compensa la navegación. El nivel óptimo está por encima de esta referencia hasta que el río se salga de cauce y más allá según ánimos ;)

Observaciones: Hermoso paisaje, debido a que la mayoría del trayecto discurre por zonas boscosas es recomendable estar atento a posibles ramas y árboles en el cauce. Con caudales altos la cotación puede subir.

Salu2