martes, noviembre 28, 2006

El Belelle nocturno

Con lo que ha llovido esta semana pasada, teníamos prácticamente todos los ríos gallegos desfasados. Thomas y Carlos iban a abrir un río en el oriente donde las lluvias habían sido menos copiosas, pero yo no los pude acompañar ya que tenía que trabajar el sábado por la mañana, así que me uní a Celso, Pepe y Juan para bajar el Belelle por la tarde.

Embarcamos a mitad de tramo, en el centro micológico, pasadas las cinco. Pepe nos esperaba más abajo, ya que no quería meterse en berenjenales con su, recién adquirida Fluid. El principio del tramo es entretenido, siendo un clase III encerrado entre muros, donde árboles en las orillas y la ausencia de contras desaconsejaba una nadada.

Pepe, que iba prendido por el miedo, acabó protagonizando dos vuelcos. El primero al entrar con el canto cambiado en una contra, lo resolvió con un esquimo gitaneer. Y el segundo, al candeletear franqueando una presa. También esquimotó sin mayores problemas pero la tensión le podía.

Lo mejor del descenso fue cuando tuvimos que parar en una contra para portear una presa que rebufaba. Pepe paró antes, se agarró a un árbol, proclamando: ¡De este árbol no me suelta ni Díos! Ante el descojone colectivo :)

Quitando los escasos metros iniciales, el río era una lámina de corriente continua, salpicado de rapidillos sin importancia y muchos árboles en el cauce.

Ya cerca del final del tramo, porteamos otra presa, que se hubiese podido hacer, pero con la noche encima, no había tiempo de montar la seguridad. Yo embarqué al inicio del rápido que seguía, en un sitio algo justo, mientras que mis compis, lo hacían algo más abajo.

De aquí a un rulo que había, una cincuentena de metros, antes del desembarco, tuve que bajar en solitario y sin poder parar en ninguna contra ya que no se veía nada. Por suerte en el rulo, el alumbrado público daba algo de luz y me entretuve con algunas entradas hasta la llegada de Celso. La entrada era bastante ajustada y la contra pequeña con lo que ambos acabamos bajando para acompañar al resto que había pasado de largo mientras intentábamos jugar en dicho resalto.


Desembarco nocturno

Este tipo de río, a pesar de ser de escaso nivel, puede ser un sitio ideal para llevarse un buen susto ya bien sea por sifones de árboles o por un rebufo cabrón en alguna presa.

Parece que a partir del miércoles remiten un poco las lluvias y a ver si bajan un poco los ríos para que podamos hacer algo más “ao xeito” ;)

Salu2

lunes, noviembre 20, 2006

La cura de humildad

En Galicia está lloviendo una barbaridad, con tanta agua casi era un crimen no meterse al río pero al estar la mitad del grupo (Carlos y Thomas) liados con la conferencia del Al filo de lo imposible, nos quedamos con las ganas de hacer nivel. Mi idea era hacer algo cerca, teniendo en mente el tramo fácil del Mandeo acompañando a los novatos. Tras hablarlo con Celso lo tuvimos que descartar por estar desfasado el río. Una conversación posterior con José Miguel hizo que tomara fuerza la idea de irnos todos al Ulla mítico, con el aliciente de una buena pulpada. Un breve vistazo a las pluviometrías de la zona indicaban una media de 20l/m2 lo que tampoco, a priori, nos hizo pensar en una locura de nivel.

A pesar de que se solicitó puntualidad religiosa, acabamos por juntarnos con una hora de retraso un nutrido grupo en Melide. En el equipo de los veteranos estaban Peteiro, Manuel, José Miguel y el que suscribe; mientras que en el de los principiantes se alineaban Celso, Jonás, Juan y Joaquín.

Al llegar al embarco nos llevamos la sorpresa de que el nivel estaba medio metro por encima de la referencia del caudal “bueno” unido a un color chocolate que hizo que, con muy buen criterio, Jonás no considerase la opción de meterse. El resto nos cambiamos algunos con cara de circunstancias y otros frotando las manos ;)

Nada más empezar ya nos encontramos con rápidos “potentillos”, pocas contras y muchos árboles (lo normal con el río fuera de cauce). Franqueamos la primera presa y yo me empecé a mosquear un poco cuando me di cuenta que en zonas de habituales remansos había trenes de olas. Pasamos la segunda presa sin mayores problemas y a partir de aquí nos encontramos con un festival de trenes de olas de longitud y altura considerables. Celso preguntó si faltaba mucho para el paso que se había comido en la ocasión anterior y no daba crédito cuando le comentamos que había rato que lo dejamos atrás.

Proseguimos a toda mecha, sin prácticamente descansos y procurando llevar a los tres principiantes en el medio, siguiendo a José Miguel y Peteiro, mientras que Manuel y yo cerrábamos por si había que echar una mano. El primer vuelco lo tuvo Joaquín al hacer un “backflip” en lo alto de una ola, cayendo irremediablemente encima de mí; ambos resolvimos con sendos esquimos. Decidí poner al día a los neófitos sobre las alegrías de la crecida, haciendo hincapié en que se quedasen en el centro de la corriente y que paleasen de forma activa. Vamos que nada de “be water” ;)

A medida que la pendiente se acentuaba el río se volvía un “Zambecito” con olas cada vez más grandes, lloronas que daban miedo y rulos monstruosos. Lo bueno era que debido a la velocidad tan alta a la que íbamos estos se atravesaban sin mayores problemas que candeletas y vuelcos a la salida. Manuel se partía el culo de risa “leyendo” a los “interfecto-sonda” de los novatos que se apartaban de la línea e iban acabando en agujeros de mayor o menor consideración, saliendo vapuleados. Especialmente coñero fue un momento en el que los tres se metieron de forma sucesiva en un rulete expulsando el siguiente al anterior :) Por suerte todos demostraron un esquimotaje a prueba de bombas, fruto de muchas horas en las olas.

En el rápido anterior a la Pena do Muíño, José Miguel alertó a todos de la importancia de pillar la contra a derechas ya que había que mirar en que estado estaba el paso en cuestión. Cuando llegamos a él no existía dicha contra y tuvimos que parar en una que había a la izquierda. Celso y Joaquín volcaron, pero resolvieron a tiempo para no colarse por el paso. Este presentaba un aspecto impresionante: el paso tenía una lengua muy estrecha bordeada por sendos rebufos salvajes, el canal de deriva desbordaba a todo lo largo y no existía por donde portear. Decidimos pasar todos a una minicontra en el lado derecho, en la cual Juan pescó a Joaquín a tiempo para que no marchase por el canal de deriva. El porteo “alternativo” exigía subir un desnivel, de más de 20 metros, prácticamente vertical, para integrarse en una selva de zarzas y demás plantas “malignas” dotadas de espinas y de ahí volver a descender al nivel del río. En vista de que iba con calcetines de neopreno sin suela, me afané por buscar “la línea” para evitar el porteo. El paso era posible, afinando una trayectoria en ele saltando el canal de deriva por donde este está roto, para caer a una fuerte corriente y enfrentarse a una ola bastante dinámica. En caso de fallo lo peor era pasarse el salto y seguir por el canal que iba directo a un sifón, lo menos malo era saltar por delante o por detrás del saliente y acabar “posiblemente” en la retorna del paso inferior o contra unos árboles respectivamente. Decidí hacerlo, a pesar de no contar con seguridad de ningún tipo. Me concentré desde un principio en seguir la vena de corriente “buena” y saltar por el sitio adecuado. En la recepción casco a la corriente y un par de paladas para franquear sin mayores problemas la ola. Paré en una minicontra para ver como mis compis subían las piraguas mediante las cuerdas de rescate perdiéndoles de vista en la maleza.

Bajé de la piragua y me empezó a coger el frío mientras esperaba por ellos, así que decidí embarcar e intentar cambiar de orilla para por lo menos estar en la parte soleada del cañón. Mi sorpresa fue mayúscula al ver que no había contras claras y tuve que bajar en solitario unos doscientos metros hasta encontrar un sitio donde parar con seguridad. Allí esperé unos cuarenta minutos encima de una piedra hasta que apareció el resto del grupo. Mientras esperé pude observar como el río subía una cuarta, pero decidí no decirle nada al resto para no preocuparles.

El resto del descenso hizo mella en Joaquín al que se le juntó la “jugabilidad” de la Igo con su tendencia al esquimo de popa, lo cual le hacía volver a volcar tras esquimotar. Por suerte aguantó como un campeón aunque muy quemado. El volumen de agua junto con los pasos más desnivelados y encañonados de esta última parte obligaba a estar en alerta permanente. Con lo cual cualquier despiste tenía consecuencias “enmarronantes” como el rebufote que me comí yo por esquivar una rama. Por suerte entré tan vertical en él, que salí despedido haciendo un looping sin protagonizar lo que hubiese podido ser el centrifugado del año.

El paso del salto lo porteamos religiosamente todos ya que presentaba un rebufo sin salida (convexo) por un lado y otro doble (piedra socavada) por el otro. Por supuesto la seguridad era imposible de montar, la entrada directa al agujero y el porteo muy sencillo.

Lo que en teoría debía ser un remanso hasta el desembarco, por estar en la cola del embalse, era una sucesión de aguas complicadas, dos olas tremendas que vapulearon a Manuel de lado a lado del río y un rebufo que se comió Joaquín con patatas, supongo que ya por estar rendido y no seguir al resto del grupo por el lado menos malo.

Una vez fuera del agua, Joaquín nos comentó que el río le había dado una cura de humildad y se dio cuenta de lo problemático que es el esquimo de popa con volúmenes altos. Aunque el achacaba todos sus males a la Igo y no le faltaba parte de razón, muchos de sus problemas vinieron por la falta de anticipación y por un falso sentimiento de seguridad que perdió en el primer vapuleo. De todas formas creo que ya con la lección aprendida, la próxima vez que pille un río por las nubes lo va a hacer de cine. Cualquiera de los tres principiantes, demostraron estar preparados para ríos de más nivel, siempre que sea con piraguas apropiadas y con gente que los guíe.

Por mi parte estoy encantado con el descenso y quizás solo eché de menos el parar a jugar en algún que otro sitio.

Por variar llegamos tres cuartos de hora tarde a comer pero eso ya es otra historia…

Salu2

miércoles, noviembre 15, 2006

Albañiles frente a electricistas ;)

Para este domingo habíamos quedado todos en Pantín con idea de pillarnos unas olas. Los primeros en llegar fuimos Celso y yo. Aprovechamos para tomar un café y decidimos avisar al resto de que la playa estaba desfasada, emplazándolos en Vilarrubre.

Una vez llegados al nuevo spot, nos sorprendió la presencia de una pareja británica que venía de haber disputado el Cto. del mundo en Peniche. También estaba Javier, un chico de Coruña con el que no había coincidido nunca, el cual portaba una Prijon Rockit “heredada”. Entre los ya presentes y los que se fueron acercando nos juntamos una docena de piragüeros. Directamente la playa era nuestra y pocos surfers se atreverían a meterse en el medio :D

Las olas fueron in crescendo a medida que bajaba la marea llegando a levantarse paredes de más de tres metros. A pesar del tamaño, la calidad y nobleza de las mismas permitían aventurarse en ellas sin que ello fuese un suicidio.

Hubo un momento en el que estuvimos peligrosamente juntos, ya que cuando pasaba algún espumón-apisonadora se veían saltar kayaks en todas las direcciones. El momento álgido en cuanto a descojone colectivo vino cuando una ola revolcó a Celso hasta tal punto que llegó a arrancarle el casco de la cabeza. Más de uno (entre ellos, yo) pensamos que el casco flotando era un nadador.

Poco a poco nos dispersamos y yo acabé con Joaquín y los dos británicos pillando tronchotes en el medio de la playa. Los kayaks específicos de olas no eran lo más apropiado para este spot ya que las olas caían en barra prestándose más para hacer figuras. Hablando de figuras, hubo un poco de todo: A José Miguel le salió un Helix muy decente antes de que lo perdiera de vista. Joaquín, tras alguna puntualización mía, se metió unos Panams en toda regla. Por mi parte creo que destacan sendos Air Screws, con revolcón incluido al ser devorado por la espuma después de finalizar la maniobra.

Más que las figuras se prodigaron las chupadas de pulpo y centrifugados varios. Yago se cayó desde la cresta de una ola descomunal y directamente se fue para casa. Javier, acabó nadando tras saltarle el cubre lo cual nos proporcionó “patrocinador” para las garimbitas post sesión.

Tras un par de horas salimos los últimos supervivientes del agua con idea de cambiarnos y tomar nuestro merecido reconstituyente con base de cebada.

Una vez en el bar y con motivo de recomendar un kayak a Javier, surgió un entretenido debate entre el gremio de alicatadores y técnicos en lavadoras. Gonzalo es defensor a ultranza de la pared mientras que yo tiraba hacia la mayor diversión que supone el Freestyle con las figuras. Las pullas volaron en ambos sentidos pero al final se quedó todo en un empate técnico.

Bueno, lo dicho, si alguien tiene a la venta una piragua de rodeo económica y con carácter surfero que me mande un mail ya que tengo un posible cliente.

Para el finde que viene parece que vuelven las lluvias así que lo más probable es que volvamos al río.

Salu2

martes, noviembre 07, 2006

Rafting en el Ulla

Este sábado me acerqué a Herbón para echarle una mano a Luís con el rafting ya que tenía una bajada con la gente de la asociación de vecinos de esta localidad. Mi misión no iba más allá de acercarles al embarco, hacerles alguna foto por el trayecto y recoger a los “supervivientes” en el desembarco.


Se lo están pasando bomba :)

Lo mejor es que tras la bajada la asociación nos invitó a un churrasco del cual Luís y yo nos conseguimos escaquear a tiempo (cuando aparecieron los orujos) ya que habíamos quedado con gente del club para hacer un descenso rápido por la tarde.

A las cuatro y algo nos fuimos juntando en Casa Dios, Quique de Negreira (con el cual hacía mucho tiempo que no coincidía), Chapi, un chico cuyo nombre no me acuerdo (a partir de ahora el señor de la Rpm, para entendernos), Miriam, Mari Carmen, Diego, Juan y Carmela. Juan es un novato absoluto, que se ha comprado una Kendo tras recibir el consejo en Kayakonline, siendo este su primera experiencia en río.

Las tres chicas y Diego, tripularon el raft dirigido por Luís, mientras que el resto nos enfrentaríamos a un Ulla con un buen nivel de agua, a pesar de que había bajado unos 50cm con respecto a al caudal matutino.

Juan sobrevivió a la primera rampa a pesar de que se le veía bastante inestable encima del kayak. El resto con algo más de experiencia no tuvo ningún problema. La llegada al chorro la aproveché para explicarle a nuestro neófito compañero la técnica de toma y salida de corrientes, mientras que Quique se dio un bañito al fallar el esquimo en aguas complicadas (Funny Water).

Por desgracia cuando llegamos a la pesqueira en la que se forma la ola premítica nos quedamos con las ganas ya que el caudal estaba justo en la mitad del necesario para la formación de uno u otro accidente hidráulico. De todas formas mis compis consiguieron surfear algunas de las olas siguientes en el tren de olas con sus piraguas largas (Outlaw, 3D y Rpm). Yo me lo pasé como un enano haciendo unos wavewheels, por veces aéreos, en ondulaciones que llegaban a pasar el medio metro de altura.

En ninguna pesqueira encontramos un spot decente, de todas formas como íbamos con prisa, ya que la noche acechaba, incluso se agradecía. La llegada al Lapido le metió presión a más de uno y Chapi lo hizo esquivando las olas mientras que el de la Rpm protagonizó un vuelco, recuperando sin problemas con el esquimo. Más tarde me comentó que aún no sabía como había enderezado la piragua tan rápido ;)

Pasado este punto, si que había un par de ruletes “interesantes” pero la prisa en una ocasión y el arrollamiento por parte de Quique me dejaron sin poder probar el potencial de ambos resaltos.

Llegados al desembarque Chapi y Quique se volvieron a pegar sendas nadadas jugando en los diversos chorros. Lo mejor fue unos pibes que bajaban en una lancha neumática (no me atrevo llamar raft a eso). Fallaron la lengua de bajada de la presa y dos cayeron en el rebufo saliendo por abajo, los otros dos se subieron al raft volcado y por poco también se meten en la retorna.

Como siempre tras recoger el material tomamos las cervezas y picamos algo en Casa Dios. Lo mejor es que el embalse de Portodemouros está muy cerca del 60% de ocupación, con lo cual a poco que llueva tienen que turbinar, volviéndose los tramos de debajo de lo más divertidos.

Salu2

viernes, noviembre 03, 2006

El Sor de secano

Por desgracia se nos ha plantado un puñetero anticiclón encima y llevamos unos días con sol y calor lo que ha producido una espectacular bajada en los caudales de los ríos.

Aprovechando que este primero de noviembre es festivo quedamos Carlos, Thomas y yo para dejarnos caer por el tramo clásico del Sor. Como el creeker lo tengo en casa de mis padres tuve que volverle a pedir la Microbat a José Miguel. La verdad es que no contábamos con agua y el tramo se hubiese podido bajar sin mayores problemas con un playboat pero ante la perspectiva de los remansos finales y sobre todo el riesgo a llevarme un punterazo me decanté por el empleo de la Micro. Carlos con problemas en la baca de su coche decidió bajar con su ZG.

A pesar de llegar todos antes de la hora prevista al punto de reunión, tardamos bastante tiempo en meternos al río ya que decidimos buscar un desembarque anterior al tradicional con el fin de ahorrarnos unos cuantos kilómetros de poco interés a caudales bajos. Dicho desembarque es en el puente conocido como Ponte do Porto, señalizado desde la carretera principal.

Tras subir los barcos a mí coche nos fuimos al embarque donde Carlos comprobó que el rulillo de la presa no tenía calado para jugar. El nivel estaba medio metro por debajo del habitual lo que nos avisaba de un descenso marcado por piedras.


No hay rulo que se le resista :)

Unas cuantas rampas de escasa dificultad y zonas sembradas de “peroulos” sirvieron a modo de calentamiento hasta llegar a la primera rotura un poco más seria que da inicio al cañón de Augas Caídas.


¿Slalom?


Calentándose

La llegada al quinto volvió a marcar un porteo general, aunque yo lo estuve mirando bastante y creo que verlo sin agua me ha aclarado cuales son las opciones para afrontarlo. De todas formas es un paso guarro, malo de asegurar con una horrible hucha refubante y socavada, a la que lleva irremediablemente la vena de agua. A la hora de portearla yo embarqué un poco más arriba que mis compis, chicleando a la derecha del agujero antes mencionado.


Trekking lastrado

Después de este paso viene una larga rampa con desnivel que a caudales normales es de lo más mantenida pero así no era más que una sucesión de escalones separados de pequeños remansos. Cerca del final hay una ruptura más fuerte en la cual tras franquear un rulo había que girar bruscamente a la izquierda para evitar una roca y afrontar un saltito. Yo me llevé una sorpresa al candeletearme la Microbat y Carlos directamente optó por esquivar la piedra por la derecha tras que le indicásemos que era una ruta menos comprometida.


¡Lo bien que chiclea la Microbat!

Una buena poza nos separaba del siguiente paso, el cual tras una rampa se ve seguido de una presa natural abierta en su extremo izquierdo, una gran roca al final de dicha apertura obliga a un giro cerrado y el enfrentarse a un rebufo sin velocidad. Con más agua esta vía se vuelve muy peligrosa por la formación de un rulo inmenso habiendo la opción de saltar la grada por un escape que en esta ocasión caía a piedra. El paso me tocó abrirlo a mí. Una vez que entré en la rampa ya tuve que anticipar el giro para esquivar la roca y pasar el rebufillo. A la salida me despiste y acabé varado encima de una gran losa de piedra donde esperé a que viniera Carlos. Este fallo el giro y acabó frenando contra la piedra pero sin mayores consecuencias. El Germany, por no variar, lo hizo de cine. De todas formas a ver quién se anima a hacerlo por ese sitio con agua ;)


La entrada del paso…


…y la salida, poco estilosa, de Carlos

Solo una rampa nos separa desde aquí al fin de las “hostilidades”, tocó bajarse de la piragua para explorar el paso. Tuvimos que portear una zona con piedras ya que no había forma de pasar sin darse algún golpe, para afrontar por el extremo izquierdo una rampa que normalmente hacemos saltando por encima de una gran piedra que hay en la derecha (cosas de navegar sin agua).


Thomas castigando las piedras ;)

A partir de aquí y hasta el desembarco se fueron sucediendo pasos fáciles con remansos que crecían en tamaño a medida que se perdía el desnivel.

Llegados al puente Thomas se buscó una salida alternativa mientras que Carlos y yo lo hicimos por el camino que hay nada más pasar el puente a la izquierda.

Mientras comimos aprovechamos para ver la multitud de fotos que había hecho Thomas con su nueva cámara estanca. Por desgracia la ausencia de luz debido al cielo cubierto unido a la falta de modos manuales de la Optio WPi hizo que muchas de las fotos salieran movidas, por no hablar de las puñeteras gotas o el vaho que también estropearon algunas instantáneas. De todas formas este tipo de cámara dan mucho juego ya que no suponen el engorro de las cámaras tradicionales.

Bueno seguiremos rezando al díos de la lluvia para que se repitan las precipitaciones de las pasadas semanas.

Salu2

miércoles, noviembre 01, 2006

Regreso al Mítico

Este fin de semana pasado y aún con la resaca de las últimas lluvias estaba claro que tocaría río. Mí idea era hacer el Ulla de Portodemouros ya que el embalse está turbinando debido a que no pueden pasar del 60% de capacidad del mismo por cierto problema estructural. Tras hablarlo con Luís decidí cambiar de destino ya que al parecer la nueva minicentral que hay en ese tramo puede provocar dificultades. Por suerte a Carlos se le ocurrió ir al mítico que no habíamos navegado el año pasado debido a la falta de agua.

La cadena de llamadas hizo que nos congregásemos Peteiro, Manuel, José Miguel y yo. Además de las mujeres y niños de algunos de los anteriormente mencionados. Las chicas tuvieron a bien hacernos la navette, lo cual nos permitió entrar sin muchas dilaciones al río.

El nivel era adecuado, lo suficiente para no ir tocando en todas las piedras ni una locura para Celso que era la primera vez que hacía este tramo. Alguna presa para chiclear y rapidillos entrecortados por remansos es el aperitivo antes de que los pasos se animen en esta sección del Ulla. La primera ruptura entretenida es una grada longitudinal con una piedra piramidal al final, ideal para el rocksplash. Celso pasó como una “instalación”, saltándose la contra y abriendo el paso :)

Aunque este tramo no tiene ningún rulo u ola definitivo, sí que presenta cierto potencial de juego bien sea haciendo rocksplashs, candeletas o alguna que otra surfeada. Además el excelente tiempo se prestaba para remojarse.

La llegada a la “Pena do muíño” marcó una parada obligatoria. El paso en cuestión es bastante guarro, no siendo recomendable hacerlo con piraguas de rodeo. Manuel se tiró por una “Chicken Way” que se forma en una ruptura del canal de deriva del molino. El resto lo porteamos, más que nada por no castigar inútilmente los fondos de las piraguas.


Chicken Way

Lo mejor es que ahora Celso sabe lo que es un buen rebufo natural ya que para salir del paso se pasa cerca de uno ;)


Rebufillo juguetón

En esta segunda mitad el río nos regala una buena sucesión de rampas y escalones que ascienden al tercer grado, regado con un buen caudal de agua. Las risas aparecieron al franquear el paso que se forma por un escalón un poco más alto que los demás y que a su salida tiene una extraña ola de reacción que vuelca al palista incauto. En este paso, hace unos años, Juan nos sorprendió a todos tras esquimotar al séptimo intento. Esta vez los reos fueron Celso y José Miguel, este último con serios problemas para enderezar la Twintip ya que la corriente se le subía por encima y lo puteaba (es lo que tiene el bajar con piragua de rodeo).

El postre lo pone un salto de unos dos metros, que debido a su “joroba” inicial dificulta el chiclear. Un rebufete simpaticón y la cercanía de una pared vertical, que puede provocar más de una sorpresa, hace de este paso un cuarto. Mientras que José Miguel y Manuel montaban seguridad y sacaban fotos, el resto nos fuimos tirando por el paso.


Esperando al posible interfecto

A Celso casi se le sale el corazón ya que es la primera vez que hace algo así y eso que a él no le candeleteó el kayak como a mí. Segurata y fotógrafo decidieron no hacer el paso y se reunieron con nosotros, para dar un par de paladas y meternos ya en la cola del embalse.


¡¡Qué susto más grande…!!

Antes de desembarcar tuvimos que cruzar por un montón de trozos de madera y otras “mierdas” diversas que había arrastrado la última crecida. Hablando de mierda este río tiene un olorcillo sospechoso debido a los purines que suelen soltar en los prados lindantes los agricultores. A ver cuando la administración empezará a tomar cartas en el asunto :(

Una vez fuera del agua, cambiados y cargados los cinco kayaks en la furgo todos comentábamos que era la primera vez que íbamos llegar a una hora decente a la pulpada, pero los chacras negativos del río nos la jugaron, la baca delantera se salió del sitio por el peso y tras pelear una hora para acomodar los kayaks no nos quedó más remedio que dejarlos medio camuflados tras un talud mientras nos fuimos a comer.


Preludio al Caos de la baca

La comida, cómo siempre en Melide, de lujo y llena de anécdotas. Destacando la reforma del local que por una parte pierde su encanto al mismo tiempo que las telarañas :D

Sobra decir que cuando regresamos a por los kayaks, estos seguían donde los habíamos dejado; aunque alguno del grupo ya se temía de que estuviesen sirviendo de abrevaderos para el abundante ganado vacuno de la zona :D

Salu2