jueves, diciembre 21, 2006

El Landro con Aitor Arce

El viernes y cuando aun no teníamos ni idea de lo que haríamos para el sábado recibí una llamada de Aitor preguntándome por ríos Asturianos, ya que tanto él como Juanjo (Speedkayak) se encontraban en el principado. Como yo de esa comunidad autónoma no tengo ni idea, los derivé a Thomas el cual nos acabó liando a todos para hacer el Landro.

De camino a Ourol paré en As Pontes para recoger a José Miguel. Cuando por fin llegamos a nuestro destino solamente había llegado Carlos el resto se retrasarían.


Preliminares

Una vez cambiados, realizamos la navette y nos metimos al río. Tras calentar en una centena de metros de clase I/II descubrimos que las riadas habían limpiado un sifonazo que había en las otras ocasiones que descendimos este tramo. La llegada a la presa de la minicentral marcó un porteo (fácil por la izquierda) y el comienzo de la diversión.


El porteo de la presa


Comienza la diversión

El desnivel se acentúa y los pasos de clase III se siguen dando una buena continuidad al descenso. Navegamos a ojo hasta que una ruptura nos hacía perder de vista el río. Se trataba de un salto que se hace girando a la izquierda. Lo fuimos haciendo todos mientras Aitor grababa en video y el Germany nos inmortalizaba con la cámara de fotos. Le siguió un paso que en otras ocasiones había que hacerlo por la derecha recepcionando a piedra, pero en esta ocasión, fruto de la riada, había desaparecido el tronco que impedía hacerlo por la izquierda. Montamos seguridad y volvimos a resolver todos sin contratiempos.


Abrimos trayectorias nuevas


Continuidad y desnivel

Tras unas pocas rampas a vista tocó otra vez volver a explorar rápido. En esta ocasión una rampa larga y empedrada seguida de un pequeño remanso y una serie de saltitos salpicados por pozas. Juanjo volcó en la rampa y nadó. Carlos estuvo fino con la cuerda de rescate y lo sacó del agua con celeridad, pero por desgracia Juanjo se había llevado un buen golpe en el cóccix y la mano. Afortunadamente pudo continuar sin problemas. Un extremo de la cuerda fue a parar debajo de una piedra y me tocó meterme al río para desengancharla. En ríos tan empedrados como éste es importante montar bien las seguridades ya que por continuidad las nadadas pueden ser largas y dolorosas.


El final de la rampa


El rescate de la cuerda de rescate ;)


Sin comentarios :)

A continuación nos enfrentaríamos a un paso que se caracteriza por un talud de piedra que a su lado izquierdo tenía un árbol. Abrió Aitor mostrándonos al resto cual era la trayectoria buena. Hecho el paso toca desembarcar para portear el “P” que en esta ocasión además del sifón de piedra tenía otro árbol atravesado.


Carliños en acción

El siguiente paso remarcable es uno que tras entrar a la izquierda tiene una especie de champiñón gigante. Carlos quedó descolocado y afrontó un pequeño escalón de espalda haciendo un stern-stall involuntario con la Nomad. De hecho salvo Aitor y José Miguel (con algún problema) el resto giramos de forma más o menos voluntaria a la derecha pasado el hongo de agua.


¡A la piedra!

En un saltito sin importancia, Thomas tuvo que abandonar la piragua al quedarse empotrado. Yo sufrí también el empotramiento pero conseguí zafarme sin tener que tirar del cubre.

Otro paso que nos dio alegrías fue una “S” en la que había que entrar saltando una piedra para acto seguido girar a la izquierda. Ambos palistas “invitados” volcaron, esquimotando con celeridad, para acabar el paso. Yo no afiné bien la salida de la “S” tocando en una piedra y acabando el paso de espaldas. En este punto aprovechamos para dar cuenta de algo de frutas y chocolate ya que llevábamos cerca de tres horas de descenso.





El río nos depararía alguna sorpresa como un sifón de árbol enorme, en la misma rampa que se encuentra el sifón de piedra. Acto seguido venía una grada en diagonal que se salta por el centro-derecha. En este salto, siempre he tocado en alguna piedra; salvo en esta ocasión que conseguí deslizarme perfectamente por una losa, aterrizando limpiamente en el colchón.

La siguiente parada sería para explorar la escalera y el paso de las “mamitas”. Montamos una seguridad fuerte en la escalera para evitar que nadie se fuese a nado para el siguiente paso.


La escalera

Franqueada la escalera tocaba darle al paso de las “mamitas”; lo abrió Aitor, volcando antes de franquear el último escalón, resolviendo con un esquimotaje tras emerger en la recepción. Yo le imitaría, volcando en el mismo lugar. La presión del agua era tan fuerte que pensé que se me salía el cubre pero no tuve mayores problemas tras enderezar la piragua. José Miguel lo hizo de cine al igual que Aitor que había remontado para un segundo intento.


Aitor Beatdown

A partir de aquí el río pierde desnivel y los pasos son más fáciles. Fruto de la confianza y el cansancio volqué en una rampa que no tenía mayores dificultades salvo un calado escaso. Empecé a llevar tal tocata de golpes en la cabeza que no fui capaz de esquimotar y (muy a mí pesar) tiré de cubre. La natación fue a final de paso y mis compis me recogieron el pecio y los accesorios tales como la cámara de fotos y cuerda de rescate. Tras vaciar, saqué el casco (lo estrenaba) para comprobar que se había partido presentando una rotura de unos seis centímetros en la zona frontal. Según me comentaría Carlos había recorrido una considerable distancia boca abajo (asunto del que no fui consciente). La verdad es que no contaba en dejar mi amor propio enterrado en un rápido de tan baja consideración, siendo esta mi segunda nadada de 2006.

Hasta el desembarque no quedaba nada digno de mención si no fuera porque Juanjo se pegaría también una nadada en un sitio “tonto” según nos contó, aunque a él, el río no le aplicó la “disciplina inglesa” en esta ocasión.

Acabado el descenso, picamos algo en Ourol, mientras Aitor nos enseñaba sus grabaciones de la concentración Teixuga. Tanto a él como a Juanjo les gustó el río, bien por sus pasos bien por su magnífico paisaje, formado por un lindo bosque de árboles de hoja caduca.

Ellos dos acompañarían a Thomas y Carlos en domingo a bajar el Sor clásico. Yo me caí de ese descenso por tener otro compromiso adquirido. De todas formas tengo que decir que fue un auténtico placer navegar al lado (e intentar aprender algo) de un palista con semejante nivel.

Os dejo una pequeña guía (actualizada, desde el último descenso) del Landro:

Embarco: En el puente de la carretera que sale de Miñotos.
Desembarco: Puente de Gromeneiro
Clase: IV (4+) 1 presa 1 p. O IV/4/B en la escala Addison
Longitud: 6 Km.
Observaciones: El desnivel se acentúa a medida que se desciende por el río. Los pasos tienen buena continuidad. Gran cantidad de sifones de árboles y alguno de piedra.

Felices fiestas

miércoles, diciembre 13, 2006

Bandit Run

El viernes, el único día que podía librar en este puente, decidimos bajar el Eume. El grupo estaba formado inicialmente por Peteiro, Manuel, Celso, José Miguel y yo.

Nada más llegar al punto de información, nos encontramos con una señal que prohibía el paso además de que el tío de la caseta nos había amenazado con avisar a la Guardia Civil si ignorábamos la señal. José Miguel y Celso decidieron no bajar el río. Manuel optó por dialogar con el pajarraco del parque y al final consiguió que nos dejara pasar aunque dejó muy claro que había tomado nota de nuestras matrículas.

Antes de llegar al embarque paramos a mirar la presa, que presentaba un rebufo mortal, el porteo sería obligatorio.


Para no contarlo

El plan era bajar desde el Monasterio mientras que Celso y José Miguel nos acompañaba haciendo fotos. Embarcamos y me sorprendí al descubrir que la “S” no existía como tal. La velocidad del agua era impresionante y no tardamos en encontrarnos con las primeras dos olas. No paramos a jugar, entre otras cosas porque la segunda tenía más pinta de rebufo que de otra cosa.


Embarcando en el puente


Peteiro en acción

Al porteo de la presa siguieron un par de rápidos con trenes de olas, olas de reacción y demás alegrías de la crecida.


Reembarcando entre árboles

Al final de uno de ellos estaba “la ola” del Eume. Una ola rápida y cierto comportamiento cíclico. Peteiro decidió no entrar pero Manuel y yo nos turnamos hasta el agotamiento. El remonte era duro y había que andarse con ojo al atravesar la línea de árboles para no llevarse un susto. De todas formas, a la ola hay que pillarle el punto y pienso que dedicándole tiempo se pueden sacar una colección de figuras bastante más extensa que los blunts y roundhouses.




Be Water my Friend :)












La “contra”





La presa pequeña presentaba una ola lisa que solamente Manuel con la Turbo surfeó. Yo ni lo intenté ya que había parado en una contra y me era imposible alcanzarla. Seguimos bajando y Manuel me arrolló cuando estaba pillando otra ola decente que había en el medio del río.

El spot definitivo era una ola-rulo bastante cerrada y retentiva (incluso demasiado en el centro de la misma). Manuel se llevó un buen revolcón nada más entrar, pero sin mayores consecuencias. Los laterales de la ola permitían sacar blunts con cierta facilidad y la contra era amplia aunque en medio de árboles.


La ola “definitiva”


Be Carnage





El último rápido del río presentaba dos rebufos importantes a escasa distancia. Peteiro, al cual le va la caña, se metió de lleno en el segundo por quedarse mirando al primero, tras realizar un poco de surf-extremo acabó saliendo por el lateral del mismo. Lástima que la cámara no lo pillara porque el careto de “prefiero la muerte” no tenía precio ;)


Trenes de olas

Los 100 metros de corriente lisa antes del desembarque requirieron un esfuerzo brutal ya que el viento soplaba tan fuerte que casi nos arrastraba río arriba.

Una vez fuera del agua nos tocó cambiarnos bajo tormenta eléctrica acompañada de granizo. No sé si fue debido a estas condiciones meteorológicas extremas pero no apareció ni el Seprona ni el Guardarríos con lo cual parece que en principio nos libramos de la multa.

Aprovecho para felicitar a nuestro Presi del Amextreme que ha estado este lunes de cumpleaños y al cual le hicimos una fiesta-emboscada el domingo pasado :P

Salu2

martes, diciembre 05, 2006

La escuela del Sor

El domingo y tras el cansancio acumulado en el descenso del Lambre, tocaba algo más suave. Así que me uní al grupo de los menos expertos para volver al Sor. De los habituales se caía Pepe por tener una liada, pero se juntaron al grupo Thomas y Yago, siendo el segundo un antiguo alumno del primero.

Entre los de As Pontes, los de Ferrol, Yago, el Germany y yo sumábamos ocho palistas, lo cual es un número bastante elevado para no tratarse de un evento de club o concentración.

Nos cambiamos todos en el refugio y bajamos dos furgos para el desembarco. Una vez preparada la navette, nos metimos todos en el río para comprobar que el agua estaba bastante fría. Mientras calentábamos le fui explicando a Yago los cuatro conceptos básicos de tomas de corriente y contras.

El primer rápido regaló una candeleta a Celso que iba prácticamente estrenando la G-Force. Yago se encontraba bastante rígido, asunto comprensible ya que solo había bajado con anterioridad el Agüeira bajo de agua.


El pajarraco de Celso

El río presentaba un nivel de agua óptimo, siendo lo suficientemente alto para no tocar en piedra pero sin ser un desfase para la gente menos hábil. Fruto de ello era la elevada dificultad para entrar en algunas olas; tarea que, salvo a Thomas con la I:3, al resto nos resultó imposible.


Foto desde lo alto de la presa


La llegada al rulo

La llegada al rulo provocó un receso en el descenso y todos, aunque unos más que otros, fuimos entrando a dicho resalto. La escasa retorna de este spot, hace casi imposible el hacer un loop o más de tres puntas de cartwheel de forma retentiva. De todas formas el movimiento más espectacular que se vio fue un pedazo mistery que se marcó Yago, desapareciendo el y la Sub7 bajo el agua y emergiendo a un metro del rulo de forma controlada. Thomas por su parte dio un recital de figuras que arrasaban en sus años de juventud tales como el looping y el double ender. Aprovechó incluso para probar la G-Force de Celso quedando satisfecho con la comodidad de la misma. Joaquín, tras un par de puntualizaciones mías también se hizo con el loop en rulo ya que solo lo dominaba en la mar. Tanto Andrés como Fabián me preguntaron por la técnica del loop y aunque no me importa darle explicaciones a nadie, pienso que antes deberíais haceros con figuras más simples como el 360 o el cartwheel. De todas formas, sobre todo Fabián, lo probaron con ahínco.


El Schmidt volando con la G-Force


…oui, c’est moi

Tras la sesión de Freestyle, proseguimos nuestra bajada, para enfrentarnos a los pasos “más fuertes”. El primero de ellos fue, el bautizado en honor de Pepe como, “el de la virgen del Pilar”. Siendo el siguiente la ese, en la cual Thomas y servidor optamos por otra trayectoria saltando por encima de una llorona grande.

Lo siguiente destacable sería la rampa larga del final. A mí me tocó abrir, pero no sabía que a continuación venían Fabián y Yago, con lo cual tras parar en una contra que ellos se saltaron se vieron abriendo ellos el río. Yago fue zafando pero Fabián dio un recital de vuelcos, esquimos, candeletas, rocksplash y alguna que otra figura involuntaria más. La verdad que aluciné con el aguante de este chaval porque cualquier otro, con su corta experiencia, hubiese tirado de cubre tras el segundo leñazo. Otro que chupó las del pulpo fue Juan, que acabó saliendo con sendas laceraciones en los nudillos; desde fuera todo hacía pensar que iba a tirar de cubre ya que hubo un momento que sacó una mano de la pala. Después nos enteraríamos que había sido para proteger los morros de las pedradas submarinas.

Antes de desembarcar Fabián se encorbataría en una rama pero, conseguimos que saliera sin tener que abandonar la piragua.

Ya fuera del agua y mientras nos cambiábamos, algunos alegramos la vista a una octogenaria que miraba desde una ventana. Las cervecillas fueron un complemento ideal para las empanadas que había traído Andrés.

Este tramo fácil del Sor, está siendo una excelente escuela para este grupo. La verdad que aunque tiene una dificultad bastante menor a la del Deza de abajo o el Ulla mítico, presenta alicientes tales como un agua cristalina o una navette ridículamente corta que siempre se agradecen.

Por otro lado da gusto ver como aparece gente nueva en un deporte que hace un par de años (aquí arriba) estaba quedando sin adeptos. Pienso que en cuanto algunos afiancen un poco más el esquimo en corriente estarán preparados para enfrentarse sin mayores problemas a ríos de clase III pura. De todas formas Celso, Juan y Joaquín ya están más que confirmados en este nivel y este año no los libra ni Dios de un Deza fácil con mucho agua o incluso algo más jugoso ;)

Las fotos vuelven ser cortesía del gerente de Ondabrava. Que en esta ocasión no dudó en tirarse por la presa cámara en mano para conseguir una de las fotos. Ya sabe Herr Schmidt, lo mismo me lo repita usted pero saltando de la cascada del alto Lérez :)

Salu2

lunes, diciembre 04, 2006

El río de los mil pasos

El ya habitual baile de llamadas del viernes por la noche cuajó en la decisión de bajar el Lambre el sábado por la mañana. Quizás el mayor aliciente para esta decisión es las escasas veces que se podrá hacer este río ya que requiere unas lluvias copiosas para que su pendiente y estrecho cauce se vuelva navegable. Además contábamos con un indicador de caudal en tiempo real, debido a que nuestro compañero Celso vive en las cercanías del río.

Nada más coger el móvil el sábado por la mañana tenía un mensaje indicándome que el caudal era como mínimo el mismo que el de nuestro primer descenso de este río el año pasado. Lo cual significaba que con lo que había llovido por la noche el nivel subiría algo más.

Los primeros en llegar a Ponte do Porco, fuimos José Miguel y yo. Carlos y Thomas se retrasarían cerca de media hora. Esto unido a cachondeos varios mientras nos cambiábamos en el desembarque hizo que no entrásemos al río hasta las doce y media.


Vaya elemento :)

Tras embarcar y recorrer una centena de metros formados por una poza y algún rapidillo de escasa consideración, nos encontramos con la presa de la toma de agua (se hace) seguida de la de la minicentral que presentaba un sifón de árbol y gran cantidad de ramas acumuladas encima (lástima que no se la hubiese cargado la riada); esta se portea por el lado derecho, subiendo a un camino, para volver a descender y embarcar en medio de una pequeña rampa. Un par de pasitos sin más dificultad y se acaba la sección de calentamiento ya que empieza el tomate con una selección de rampas y saltos. Todas ellas bastante maniobreras.


La presita


Rápido se acaba el aburrimiento…


… y empieza la fiesta!!!

El río transcurre por un paisaje formado por un bosque donde priman árboles de hoja caduca. Lo sombrío del cañón hace que abunden también el musgo y los líquenes cuyos verdes contrastan con los marrones de las hojas secas. El precio a pagar por esta belleza que parece estar sacada de un cuento, es una gran cantidad de sifones formados por árboles. Esto obliga a bajar a explorar en muchos tramos ya que desde la piragua y debido al desnivel, muchas veces perdemos de vista el río.


Continua el festival de pasos

Llegados al final del primer tercio del recorrido, nos encontramos con una sección un poco más cañera en la que la riada nos ha hecho el favor de quitarnos el árbol que sifonaba la entrada al paso el año pasado. De una rama clavada a principio del paso dio buena cuenta Carlos con lanzamiento de cuerda a lo cowboy incluído. Esta sección esta formado por una rampa con tres ruletes que aunque es difícil que enganchen descolocan. Seguidamente toca parar en la contra para afrontar una ruptura de unos dos metros que presenta tres caminos, la izquierda es una rampa con un sifón de piedra en las inmediaciones, el centro es un doble saltito a partir de una losa en la cual no pasa la suficiente agua por encima y la derecha es otra rampa con recepción empedrada. El año pasado cada uno tomamos un camino distinto, pero este año todos decidimos hacerlo por el centro que el mayor nivel de agua desaconsejaba la derecha y tirarse a ciegas por la izquierda podía acabar en un marrón serio. Todos quedamos varados encima de la losa para rematar el paso haciendo el balancín.


La rampa incial

Un par de golpes de pala nos llevarían a volver a parar para explorar los siguientes pasos formados por una ruptura de escasa altura pero caótica, seguida de un salto formado por una piedra cóncava que por la izquierda llevaba a un “undercut” (roca excavada por la cual pasa el agua por debajo sin llegar a ser ni sifón ni drosaje) y a la derecha presentaba un rebufo de escasa consideración. A escasos metros tocaba otro salto con un rebufo ya serio seguido de una larga rampa con sifón de árbol en el escalón final, evitable por la izquierda. Montamos seguridad en la recepción de ambos saltos y empezamos a bajar rotándonos con las cuerdas. Esta sección del río nos llevó un montón de tiempo pero lo disfrutamos como enanos. El año pasado la habíamos porteado ya que al ser solo tres no conseguíamos asegurar la zona en condiciones.


Yijaaaa!!!

Seguimos el descenso, haciendo un tramo de contra en contra y saliendo del kayak a mirar siempre que teníamos dudas de la seguridad de la recepción siguiente. Sería imposible haceros una descripción clara de los pasos ya que estos eran totalmente continuos y variados.


Más Yijaaaa!!!

La siguiente ruptura digna de mención es un paso más fuerte que los demás (4+ o incluso 5) formado por un salto con una entrada estrecha seguido de una larga rampa en cuyo fin esperaba un sifón de árbol que nos chafó la diversión de afrontarlo. Estuvimos intentando levantar el árbol pero esto requería montar poleas y nos hubiese llevado mucho tiempo así que al final tocó un porteo generalizado. José Miguel se encorbató al intentar embarcar y le tuve que ayudar a salir del entuerto. Acto seguido yo hice lo mismo pero me zafé por cuenta propia, mientras Thomas se hartaba a hacerme fotos.


El funambulista de los sifones

Un pequeño remanso (no creo que supere la veintena de metros) no estaba exento de peligro ya que había un megasifón de madera que volvió a exigir otro porteo. A partir de aquí los pasos se separan un poco, pero el nexo de unión siguen siendo rápidos de clase II.

Tras parar todos en una contra volvió a tocar exploración, para descubrir que tras un salto y una Z se hallaba otro tremendo sifón de árbol. Vuelta a montar seguridad, afrontar el salto y parada obligada en una contra contigua para portear. Al reembarcar salí mal de la piedra a la que estaba subido protagonizando una trayectoria friky con descenso de espaldas incluido. La verdad es que todos estábamos acusando el hambre y la fatiga de llevar más de cuatro horas en el río.

El penúltimo paso de consideración es otra Z que en esta ocasión tenía un sifón de piedra para el incauto que se pasara la segunda curva. Nos pusimos las pilas y nadie falló.

Prácticamente en el desembarco nos encontramos con el paso en el cual nadara Carlos el año pasado. Se trata de una piedra piramidal contra la que choca el agua formando un colchón que se debe aprovechar para saltar. Lo abrí yo sin mayores problemas, pero tras realizarlo me relajé (lo que sigue es una tontería clase II) y me fui directo al undercut en el cual se quedara atrapado Carlos. Por suerte el agujero no tuvo pelotas a tragarse los 300 litros de la Charger y tras unos cuantos forcejeos me libré de hacer un ridículo mayor. El resto con la lección bien aprendida no tuvo mayores problemas, aunque José Miguel se pasó al subirse al colchón e hizo una especie de Airwheel con aterrizaje de proa, de lo más espectacular.

Pasadas cinco horas desembarcamos exhaustos en la minicentral. Aprovechamos para hacernos alguna foto de grupo y cambiar impresiones, sobre todo del material nuevo ya que salvo el Germany, todos estábamos estrenábamos algo.


La mía es más grande :D

En la sección Galerías de www.elrincondeanxo.com, tenéis una selección de las fotos que hicimos durante la bajada. La gran mayoría proceden de la WPi de Thomas, de ahí que la calidad no sea la óptima ya que esta cámara no permite parámetros manuales y los automatismos son bastante caprichosos. Con la mía solo hice fotos en un paso ya que en el resto de las ocasiones la seguridad era prioritaria a hacer instantáneas.

En cuanto al río, voy a aprovechar para corregir algunos errores de la ficha abierta en el primer descenso, quedando esta de la manera siguiente:

Embarque: Siguiendo la carretera que habíamos dejado para ir al desembarque y despues de recorrer 3,300 Km llegamos al cruce con la AC 160, coger a la dcha. y despues de 6,300 Km llegamos al embarque (puente).
Desembarque: Hay que llegar a la localidad llamada Ponte do Porco entre Betanzos y Miño. Debajo del puente "Ponte do Porco" coger la carretera que bordea el río por el lado derecho, hay un indicador que pone "Vilarmaior"; ese es el km 0 de la CP4804. En el Km 4,700 hay un cruce, seguir a la dcha bordeando el río; en el Km 6 está el desvío para la central ( a 200 m).
Clase: IV (IV/4/B En la escala Addison)
Longitud: 6 Km. (Con 140 metros de desnivel)
Observaciones: Este río necesita mucho agua para ser navegable por lo tanto hacerlo cuando todos los demás están desfasados. Ojo que hay muchos sifones de árboles, por lo cual es mejor bajarse y mirar el río cuando se pierde de vista. Con un buen nivel de agua las contras pueden llegar a escasear. Los pasos son más bien maniobreros y muy continuos. Pensamos que con mucho agua el río subirá de nivel hasta el V o incluso el V+. Debido a lo encañonado de la zona un abandono del río puede ser muy penoso.

Salu2