Pasados los excesos de las fiestas por fin tuve un día libre para volver al río. Me junté con Thomas y Carlos, que habían hecho el sábado los dos tramos del Deza, para darle el domingo a las Torrenteiras del Ulla.
La verdad es que hubiese preferido algo un poco más amigable para recuperar la forma, sobre todo porque de camino iba comprobando como los niveles de agua estaban por encima de lo que esperaba.
Tras juntarnos en el desembarco nos cambiamos y tiramos con la furgo de Ondabrava hasta el balneario de Frádegas. Allí embarcaríamos no sin antes hacer una foto ilustrativa de lo que pensamos sobre los pescadores.

Sin comentarios ;)

Reunión de futuros interfectos
Tras una centena de metros de clase II nos encontramos con la primera ruptura seria. Thomas desembarcó y nos indicó la zona por la cual afrontar el rápido. Se trataba de un escalón que superamos sin problemas, salvo Thomas que le candeleteo

El paso de la candeleta
Poco tardamos en llegar a la zona donde se desarrolló la competi del extremo.


Las primeras rampas de la competi con agua
La rampa final era muy continua y presentaba varios puntos conflictivos. Carlos aseguró las marmitas y yo un rebufo que hay cerca del final del rápido mientras que Thomas abrió el rápido haciendo gala de una trayectoria perfecta.

Thomas, el Pro
Yo le seguí, pero me relajé tras saltar la losa y acabé cruzado encima de una piedra después del salto. Aproveché la parada para echarle un vistazo a lo que seguía y acabé el paso. Carlos prefirió portearlo ya que acusaba el cansancio de lo que había remado el sábado.

Poco antes de llegar al 5+ Carlos falló un esquimo y acabó nadando. El resto nos tiramos por un paso sin mirarlo para ayudarle. Por suerte nuestro compañero ya se había “autorrescatado”. Viendo que tanto el interfecto como yo no estábamos para florituras decidimos portear los dos pasos siguientes del tirón, embarcando al pié de la cascada siguiente.

Con el marrón a la espalda :O
Las rampas que continuaban nada tenían que ver con las otras veces que había descendido este tramo siendo bastante continuas. Esto unido a que yo no tenía el día hizo bajara a trompicones, apoyando continuamente para no volcar. Aún así al final de una rampa acabé boca-abajo resolviendo al esquimotar rapidamente. Carlos no tuvo tanta suerte tras quedarse pillando en un rebufo y volvió a nadar justo a la entrada del último quinto. Consiguió salir del río justo antes de precipitarse por el paso,
Carlos hizo el paso siguiente, acertando con la trayectoria y aún así acabó tocando a piedra. Thomas lo porteó ya que había llevado un latigazo en la espalda en un encuentro con una roca en un paso anterior y yo por seguir en mí tónica lo emulé.
El estrechamiento también lo dejamos para otro día, haciendo la rampa del molino para acabar el descenso con un par de rápidos de escasa graduación.
Conforme están las cosas y salvo sorpresas de última hora, parece que para el III Kayak Extremo va a haber agua, con lo cual habrá que tener cuidado con la última rampa de la competi ya que una nadada puede resultar, como mínimo, dolorosa.
Por mi parte hubiese preferido volver con un trayecto menos guarro del parón navideño. Vamos que un Sor o un Deza clásico los hubiese disfrutado mucho más que las Torrenteiras.
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