Este fin de semana tocaron olas ya que había tiempo que no me metía en la mar. Con una predicción de dos metros y medio y un fuerte viento nos juntamos en Pantín Joaquín, Celso, Iago y yo. Como en esta playa no se paraba con el viento nos fuimos a Baleo que además de estar muy cerca es abrigada.
Una vez en el agua me di cuenta de que la predicción debía ser errónea porque en primera línea caía un metro más de lo previsto. Esta playa ya es de por sí muy de corrientes pero coincidiendo con las mareas vivas esta era brutal sobre todo en el lado derecho de la playa.
Joaquín, que lleva una temporada un poco pasado de vueltas se fue directamente a primera línea mientras que el resto quedamos en segunda donde las olas ya zurraban de lo lindo.
No debíamos llevar ni un cuarto de hora cuando vimos el balón que nuestro inconsciente compañero surfeando en solitario un espumón. Yo salí por el remonte y desde allí pude comprobar como el interfecto estaba nadando e intentaba llevar la piragua hasta la orilla. Poco a poco nos fuimos acercando a él, escoltándolo en lo que aparentemente sería una nadada corta ya que la marea estaba subiendo y lo escupía velozmente hacia la arena. Pero a unos diez metros del arenal lo enganchó una corriente cruzada y antes de que nos diéramos cuenta estaba pegado a los acantilados y enfilando dirección Irlanda. La única posibilidad era meterlo dentro de una “furna” (cala pequeña con una entrada estrecha que se forma en la roca) antes que saliera a mar abierta. Por desgracia fallamos y Joaquín optó por soltar el material e irse hasta el acantilado. Fue una maniobra arriesga ya que a pesar de que la corriente no dejaba que las olas rompiesen si que se producían subidas y bajadas que podían causar más de un serio problema al nadador.
Una vez que teníamos al náufrago fuera del agua tocaba intentar rescatar el barco que poco a poco iba saliendo hacia los dominios de Neptuno. Conseguimos parar su avance metiéndolo detrás de un pequeño espigón que hacía de “contra”. Joaquín quería que mosquetonease el kayak pero yo tenía claro que era una temeridad ya que estábamos a la altura de la primera línea y lo que menos quería era un revolcón atado a un muerto con cerca de 200 litros de agua. Celso optó por ir al coche a por una cuerda de rescate para ver si lo podíamos sacar desde el acantilado, mientras tanto yo me quedé con la piragua.
Viendo que Celso tardaba decidí intentar meter la piragua hacia el centro de la playa durante las calmadas, para que la serie la fuese acercando a la orilla. Poco a poco lo fui consiguiendo y las espumas empezaron a acercar el kayak hacia el arenal. La llegada a la corriente cruzada volvió a llevarme el kayak hacia los acantilados, pero esta vez estuve más vivo y sí conseguí meterlo en la “furna”. Allí esperaba Joaquín que la vació mientras que Iago le traía la pala, que por cierto tardó lo suyo ya que se pasó de largo la entrada de la "furna" y tuvo que volver paleando contracorriente.
Pasado el susto seguimos pillando olas aunque esquivando los tronchotes más grandes. El coger la ola adecuada era complicado y lo más prudente era estar en la corriente de remonte observando las olas para pillar desde allí las primeras olas “pequeñas” después de la serie. A pesar de estar todo revuelto se vieron figuras de las cuales me quedo con un blunt muy bien ejecutado por nuestro novato del año: Celso. Por mi parte estuve trabajando mi Helix de derechas que últimamente no iba todo lo fino que debiera, a parte de repasar un poco las maniobras ya que en dos meses se oxida uno un montón.
Una vez fuera del agua me tocó a mí darle la charla a Joaquín ya que su temeridad nos pudo amargar el día en caso de que se hubiese hecho daño o (en menor medida) si se hubiese perdido el kayak.
Al final rematamos la sesión con las ya habituales cervezas y con unas cuantas reflexiones en cuanto a seguridad de las cuales quiero haceros partícipes a todos los lectores de este blog:
1º) Aunque a todos nos gustan las olas grandes hay que evaluar como rompen ya que cerrojos como los que caían este día no hay cubre que los aguante.
2º) En caso de nadada y más conociendo la playa hay que procurar anticiparse a las corrientes.
3º) Es preferible pasar dos horas en el agua que acabar estampado contra una roca, por lo tanto no intentar subirse a los acantilados (aunque en esta ocasión saliera bien).
4º) Nadie está libre de una nadada, por lo cual todos deberíamos llevar flotación en el kayak aunque algunos lo consideren poco “pro”.
5º) No mosquetonearse a un kayak lleno de agua en medio de olas potentes salvo querer acabar con él de sombrero.
6º) No entorpecerse unos a otros, dividir el rescate del material. Uno a por la pala otro a por las estibas sueltas (calces, botes estancos, reposapiés y demás chuminadas variadas) y uno o dos que intenten empujar el kayak a la orilla pero siempre con posibilidades de separarse rápidamente de él cuando llegue un espumón.
Espero también que la nadada le haya servido a Joaquín para que se tranquilice un poco y reflexione algo sobre lo que hubiese podido pasar.
Salu2
lunes, marzo 19, 2007
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1 comentarios:
Similar situación vivida este mismo fin de semana en otra playa de la zona.
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