viernes, marzo 09, 2007

Recuperando la forma

Tras recuperarme de la lesión de muñeca pillé un gripazo del quince que me dejó durante otras dos semanas fuera de combate. Con lo cual y exceptuando la entrada a la ola del Belelle suma ya un mes sin palear.

En medio de esta sucesión de infortunios vendí el kayak de slalom y la Charger. Así que me permití el capricho de comprarme un kayak de descenso nuevo. Tras mucho pensarlo y después de consultarlo con uno de los artífices del Big Test de la revista francesa Canoe Kayak Magazine decidí comprar la Dagger Mamba en su talla mediana.

Como os podréis imaginar este fin de semana pasado tenia unas ganas locas de estrenar el “juguete” nuevo, pero por otro lado no quería meterme en berenjenales debido a la falta de forma física generalizada.

Tras hablarlo con Carlos y el Germany decidimos hacer el tramo clásico del Sor, cuya graduación es de III/IV además de ser un río con un paisaje exuberante. Celso en principio también se animaría pero tras sufrir achaque de “Gallinitis aguda” decidió unirse al grupo de Andrés, Joaquin y Juan para hacer la parte fácil. José Miguel sería baja de última hora por causas justificadas.

El domingo por la mañana quedamos ambos grupos en Casa Daniel para distribuirnos a los distintos tramos. Tras tomar algo nosotros subimos hacia el desembarque del tramo alto. Lo primero que observamos fue un nivel de agua bastante alto. Lo siguiente que el sol que nos acompañaba iba dejar paso a unos nubarrones y a una lluvia fuerte y constante.

Dejamos mí furgo en el desembarco y subimos al embarco con la de Thomas. Tras calentar un poco iniciamos el descenso. Los primeros rápidos me sirvieron para tomar contacto con la Mamba, observando que es mucho más nerviosa que la Charger. Por comportamiento y salvando las distancias lógicas esta reacciona de forma más parecida a un kayak de slalom que a un creek puro y duro.

Nos llamó la atención que las últimas riadas habían barrido del río un árbol enorme que había en el embarque. Esto unido a la cantidad de árboles talados que vimos por las orillas hizo que estuviéramos atentos a posibles sifones; Y el primero lo encontramos en un puente formado por tubos de hormigón de los cuales solo se podía atravesar uno ya que el resto estaban impracticables. Curiosamente nos encontramos en un refugio de pesca cercano a una patrulla del Seprona abrigándose de la lluvia.

Pasada la cascada e Augas caídas (afluente) el río gana en desnivel y no tardamos en bajar de la piragua para reconocer un paso formado por un saltito con un rebufo enganchón. Lo abrí yo mientras Thomas me aseguraba, al franquear el paso fallé ligeramente el boof y salí candeleteado pero por suerte en cuanto el volumen de la popa tocó agua este evitó el backloop y no acabé tocando maracas. Carlos no tuvo problemas y nuestro compañero teutón decidió hacer el paso por la derecha evitando el jaleo.

Un pequeño remanso nos separaba del paso más peligroso del río, una rampa en la cual se reparten dos rulos antes de caer a un rebufo peligroso que ocupa toda la anchura del río. Para acabar de aderezar el paso hay una hucha mala de asegurar. El paso lo hizo en su día Aitor Arce con un nivel de agua bastante más bajo. Este domingo se podía hacer por la derecha de todo, pillando una contra mínima antes del último rebufo y de ahí atinar por una estrecha rampa para intentar vencer la retorna. Siendo un grupo de tres era imposible asegurar en condiciones el paso, con lo cual lo porteamos todos sin dudarlo un instante.

Nada más reembarcar nos enfrentamos a una rampa larga y divertida, antes de llegar al final de la misma volvimos a desembarcar para comprobar que no hubiese árboles ya que el desnivel desaconseja la navegación a vista. La navegación de esta sección es un placer tanto por el volumen brutal de agua presente como por la cantidad de olas de reacción que te vapuleaban de un lado a otro.


La rampa larga

El paso de la Chicken Way imponía ya que la mayoría de agua llevaba hacia un rulo gigantesco. Volví a abrirlo yo mientras que mis compis me aseguraban. Cogiendo una buena contra antes de la entalladura no hubo problema en franquearlo. Acto seguido desembarqué para hacer unas cuantas fotos mientras que Carlos y Thomas bajaban.


Carlos en la “Chicken Way”


Thomas tras rematar el paso

Antes de salir de esta zona más exigente nos quedaba un paso formado por una rampa con un desnivel considerable que presenta un rulo “juguetón” a mitad de camino. Normalmente no suele haber problemas ya que o bien se salta el rulo por encima de una gran llorona o bien e atraviesa ya que se viene con cierta velocidad. El primero fue Carlos que optó por esta última opción; el rulo lo mandó con fuerza contra una pared de piedra que hay a la izquierda y allí volcó. Tras varios intentos de esquimo aguas arriba acabó tirando de cubre protagonizando una gran nadada. Yo corrí por la orilla a ver si lo alcanzaba pero lo único que pude hacer fue observar como se alejaba río abajo. Thomas cogió su piragua y tras portear la rampa salió disparado a por nuestro compañero. Yo me pensé salir desde arriba, pero si tenia algún problema estaría solo; así que reembarqué a pié de rebufo. Tras recorrer un buen tramo de río me encontré a ambos en una orilla. Al parecer Carlos había soltado la piragua y le parecía que se había quedado empotrada bajo agua en el medio del cauce. La verdad es que si uno se fijaba bien parecía que había un reflejo verdoso que podía ser la Nomad de nuestro interfecto. Todos nuestros intentos fueron infructuosos y al final decidimos dejarlo por imposible. Thomas prosiguió río abajo ya que le parecía imposible que la piragua estuviese empotrada allí. Yo acompañé a Carlos por el agua mientras el andaba por la orilla. Por suerte al doblar una curva nos encontramos con el germano y la piragua perdida.


Putos madereros :(

A partir de aquí el río se abre un montón y los pasos pierden en desnivel a la vez que en dificultad. La navegación transcurre a través de bonitos trenes de olas hasta el desembarco en Ponte do Porto.


Ponte do Porto


Tras unos bocatas emprendimos el camino hacia la Poza dos Feridos ya que Celso nos había comentado algo de un salto de unos seis metros ideal para hacer un poco de Park n’ Huck. Por desgracia nos encontramos con una cascada infranqueable de más de veinte metros de altura, cuya utilidad no va más allá de hacerla en plan barranco en el verano.

En resumen estoy encantado con el kayak nuevo aunque tengo que acabar de adaptarme a él. También estoy encantado de volver a navegar tras la baja obligatoria.

Salu2