miércoles, abril 11, 2007

Nuestra Pasión de Semana Santa

Lo bueno de las minivacaciones de semana santa es que siempre se nos arrima algún amigo para navegar. En esta ocasión fueron Natxo de Santoña e Iñaki de Granada. El viernes nos juntamos todos en Ponte Ledesma para hacer el Deza. Al grupo se unieron Luís y Peteiro ambos con idea de hacer el tramo fácil pero la escasez de caudal (59 cm. en el medidor) desaconsejaba esta opción volviendo más acertada el darle a la parte clásica. Nuestros dos compañeros no querían jaleos y tras barajar el hacer la mitad de cada tramo al final optamos por hacer el clásico aunque sin la compañía de Luís y Peteiro de los cuales el primero tuvo la deferencia de hacernos la navette.

El río con poco agua cambia de carácter y se vuelve más maniobrero a la vez que los pasos se alternan con remansos de diferentes amplitudes. Hasta pasada el área recreativa de Merza navegamos todo a vista y sin mayores incidencias. De todas formas advertí que Natxete había mejorado mucho desde la última vez que navegamos juntos lo cual me tranquilizó ante la llegada de los pasos más marcados.


Reunión de pajarracos :)

La “S” es el primer paso en el que paramos a mirar. Lo hice primero para parar a hacer las fotos mientras el resto bajaba alegremente. Nada más finalizar el paso, segunda parada para observar el “impresionante”, una rampa marcada que impone más que dificultad tiene. Abrió José Miguel seguido por el resto de la tropa mientras que yo seguía retratándolos.


Celso el “Longboater”


Iñaki afrontando el “impresionante”

El río sigue regalándonos una buena selección de rampas y saltitos salpicados con alguna que otra sorpresa como un rebufillo que casi traga a Iñaki. La llegada al paso del Portugués marcó otra parada obligatoria para mirarlo. A este nivel se forma una retorna comprometida a izquierdas con la ya tradicional marmita en frente. Tanto José Miguel como yo nos animamos a hacerlo, partiendo yo de primero. Entrando al paso se me giró la piragua por tocar una contra que se forma a derechas pero rectifiqué a tiempo de entrar al colchón y rematar el paso no sin antes candeletear en el rulo de la salida. José Miguel entró muy bien pero salió desequilibrado del paso y volcó ya fuera de él, recuperando la posición sin problema.


José Miguel entre peroulos

Mientras el resto porteaba yo aproveché para adelantar el asiento una posición como me recomendó Luís al ver la reacción de la Mamba en el resalto. A partir de aquí noté la piragua más viva de reacciones a la vez que más divertida.

Una vez llegados al salto que hay poco antes del desembarco volvimos a parar, en esta ocasión la piedra que sirve de trampolín no esta lo suficientemente cubierta por agua para poder usarla a tal fin y no quedaba otra opción que hacer el paso por la izquierda andándose vivo para que la corriente no acabase por meternos en una grieta de unos seis metros de profundidad que hay justo en frente.


Gran Finale

Hasta Natxo todos pasaron sin problemas pero nuestro amigo cántabro se relajó tras el salto y acabó empotrado contra la pared, volcó y esquimotó pero un segundo vuelco lo metió en la grieta. Ahí tuvimos un pequeño instante de caos ya que lo perdimos de vista. Luís consiguió lanzar la cuerda dentro y Natxo la agarró pero al salir desapareció momentáneamente debido a los movimientos de agua aunque al final consiguió salir. El último en saltar fui yo, protagonizando un perfecto balancín lo que provocó el descojone generalizado.


El rescatador y …


… el rescatado (en algún lugar bajo agua)

La piragua y la pala de Natxo seguían en la grieta y José Miguel se estaba preparando para entrar en ella desde una chimenea que hay en la orilla. Le dije que sería mejor que me descolgaran a mí ya que peso menos. Luís improvisó un arnés con la cuerda de rescate y me fui dejando caer dentro de la grieta sujetado por él y José Miguel. Una vez dentro amarré la piragua con una cuerda y la sacaron sin mayores problemas. A mí me izaron no sin antes bromear con dejarme dentro ;)

Decidimos desembarcar todos allí ya que teníamos la furgo con la ropa y el paso que quedaba tampoco ofrecía mayor interés y una comilona en casa Rafael tenía mayor aliciente.

Fue una lástima que no hubiese llovido algo más ya que las opciones a más ríos quedaron capadas así que el domingo hicimos una pequeña escapada al Ulla de Herbón sin mayores incidencias salvo que Pepe salió indemne del Lapido.

Abril tradicionalmente es un mes de agua así que a ver si podemos estirar un poco más la temporada de ríos antes de cambiarnos al agua salada.

Salu2

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Anxo eres un "cabroncete",voy a colgar tu foto.
Mandame las demas fotos por "emilio".
Natxo