jueves, abril 05, 2007

Tamecanos 07

El pasado fin de semana acudimos el Amextreme en masa a la concentración del los Tamecanos. La localización de dicha reunión es el pueblo portugués de Mondim de Bastos. Para llegar el grueso del grupo empleó un autobús mientras que el resto nos fuimos en coches particulares. Fruto de esta segregación del grupo se produjeron retrasos varios siendo los más hilarantes el del grupo de José Miguel, Celso y Peteiro que por hacer caso a un GPS maligno recorrieron una considerable distancia por carreteras de tercera categoría en paralelo a la autopista.


Amanecer a la portuguesa

Para el sábado teníamos programado un descenso por un tramo de clase II del Támega con toda la gente del club. Los que controlábamos algo más fuimos apoyando y rescatando en las diversas nadadas que se produjeron. El río no tenía mayor interés que un lindo paso de clase III con mucho volumen de agua. Debido que el porteo no era del todo evidente José Miguel y yo decidimos bajar sendos autovaciables de tres plazas. Mi compañero llegó abajo indemne pero yo volqué y acabé nadando ya que no había manera de esquimotar semejante artefacto. El rescate fue eficiente y Filipe uno de los Tamecanos que pacientemente nos acompañó en el descenso me lanzó una cuerda con la cual saqué de paso la embarcación del agua.

El otro punto de interés de este tramo es un rulo que se forma en una presa “retocada” de gran retentividad. No paramos mucho ya que los únicos que nos animamos a entrar fuimos José Miguel y yo. Peteiro acabó protagonizando una manga involuntaria y hubiese salido a nado si no fuese por la intervención de Celso que le arrimó la proa en el momento adecuado.

Una vez fuera del agua, tocó una degustación de vinos de la zona (algunos acabamos visiblemente perjudicados) seguido de una espléndida cena, tanto en calidad como en abundancia. El ambiente fue inmejorable aumentando en hilaridad con la actuación de sendos cantantes desafiándose al son de un acordeón.


La animación


La cara de circunstancias del organizador


Pasándoselo en grande :)

El domingo, le dimos al tramo I del Támega. Tras madrugar arrancamos hacia el río el grupo de Teixugos formado por Carlos, David, Edgar y Pabliño además de José Miguel, Celso y el que suscribe. También se nos unió Aser, un chavalín de León del cual teníamos serias dudas si respondería ya que los ríos que había hecho apenas tocaban el tercer grado de dificultad.

Tras dar unas cuantas vueltas acabamos encontrando tanto el embarque como el desembarque. Pabliño decidió no bajar ya que la noche anterior le había “prendido” mientras que el resto entramos con cierta celeridad al agua debido a que el grupo goianés tenía que estar “temprano” de vuelta.

El tramo del río consta de cuatro pasos distribuidos en tres kilómetros y separados entres sí por pozas y trenecillos de olas de poca dificultad. El primer paso se trataba de una rotura de un metro en la cual el agua tendía a mandarte contra una roca a derechas. Abrí yo intentando seguir las instrucciones de David que se bajó a mirar. Edgar y Carlos volcaron pero salieron esquimotando sin problemas. Aser, entró por el sitio erróneo y acabo haciendo un looping que por suerte lo depositó en la trayectoria correcta. El resto no tuvo problemas.


Edgar tras el vuelco


Nuestro piragüero revelación

El paso siguiente era una “S” doble que tanto Edgar como David abrieron a vista (tengo mis dudas de que “vieran” mucho) yo les seguí después de que José Miguel se bajara y me diera las instrucciones para hacer el paso. Volqué al final del paso al desestabilizarme atravesando un rebufo pero resolví sin mayores complicaciones. Los que sí tuvieron ciertas complicaciones fueron Carlos y José Miguel que no dieron alcanzado el último giro y tuvieron que saltar por una entalladura. José Miguel acabó tocando maracas en el rebufo pero acabó saliendo. El que lo hizo de cine fue Celso que consiguió seguir la trayectoria buena con la Diablo lo que tiene el doble mérito.

El tercer paso eran tres gradas de escasa altura separadas por unos metros de remanso que no tuvieron mayor dificultad y finalmente el paso final que se dividía en dos. La derecha presentaba una rampa con fuerte desnivel y un drosaje importante a la derecha mientras que a la izquierda había un resalto de medio metro con rebufo de los que “llaman” precedido de una rampa que hacía afinar la trayectoria. Edgar y David se decidieron por la variante de la derecha mientras que el resto lo hicimos por la izquierda todos con mayor o menor estilo salimos indemnes del paso para llegar al desembarco tras una considerable remansada.

Nosotros volvimos a Mondim para comer mientras que los Teixugos emprendieron el regreso a casa.

Nos lo pasamos genial y tenemos unas ganas locas de volver a este paraíso de ríos pero esta vez con más agua para poder afrontar ríos como el Louredo o el Olo.

Solamente me queda expresarle desde esta página mi enorme gratitud a los Tamecanos por todo el apoyo que nos prestaron y felicitarlos por la que a mí entender es la mejor concentración de aguas bravas a la que acudí nunca: PARABÉNS TAMECANOS!!!

Salu2