jueves, enero 25, 2007

El -Alberchekayak en el Ulla

Este fin de semana se me presentaron en Galicia Javi del Alberchekayak acompañado de Jon y Miguel (alias las dos torres) un par de novatos de no escasa envergadura.

Quedé con ellos el sábado en Padrón con el fin de bajar el Ulla de Herbón y de paso tantear como iban los novatos. El descenso no tuvo mayores contratiempos que un par de nadadas de Miguel, supongo que debido al cansancio del viaje. Al finalizar el descenso estuvieron machacando un poco el esquimo.

El domingo en teoría le tocaba al Deza de abajo pero, como ya lo habíamos hecho al final nos fuimos al Ulla mítico.

Recogí a los del Alberche en Carballo y los llevé a través de la Galicia profunda hasta el centro del universo, digo de Galicia ;) allí, en Melide, nos reunimos una buena tropa formada por Peteiro, Yago, Juan, Celso, Thomas, Carlos, los madrileños y el que suscribe este blog.

Al llegar de hacer la navette, nos encontramos con un peculiar aborigen con segadora incluida, Carlos no dudó en entablar conversación con el pajarraco y acabaron haciéndose una instantánea:

El río llevaba un nivel normal de agua, sirviendo los primeros metros para calentar sin ninguna incidencia destacable.

¡Boof!

El primer pasito un poco más remarcable es un talud que divide el río en dos alturas, siendo lo recomendable saltarlo a derechas llegados al final del mismo. Los dos novatos se colaron de espaldas por la izquierda pero sin sufrir mayores consecuencias.

De espaldas ;)

El río va subiendo paulatinamente el nivel alternado pasos aislados separados por remansos con rampas más largas entre las cuales es un placer slalomear. Al final de una de ellas Jon se pegó una nadada sin mayor importancia. Tras vaciar, se agarró a un tronco para entrar al kayak, este rompió y alcanzó a Carlos en la cabeza propinándole un golpe considerable. La leyenda negra del Ulla mítico ya estaba empezando a trabajar.

La llegada a Pena do Muíño marcó un porteo generalizado, salvo Thomas que al llevar el Creeker afrontó el paso con la finura que lo caracteriza.

El Germany en acción

Una olita que encontramos por el camino dio para un par de entradas pero sin grandes figuras, además no es plan echar media hora jugando mientras que hay gente que no entra y se está enfriando.

El fenómeno de Celso

En el último tercio del recorrido los pasos se marcan más, destacando uno en el cual hay que afinar la entrada para no ir a caer a piedra. Todos lo pasamos más o menos limpiamente, salvo Miguel; que volcó en la recepción. Intenté ayudarle a enderezar la piragua acercándole la mía pero no hubo manera. Al final me soltó a tiempo para que yo pudiera finalizar el rápido mientras el lo acababa a nado.

Trata de esquimotarlo… :D

Tras este pequeño contratiempo emprendimos de nuevo el descenso para llegar al paso final. Un salto de unos dos metros y medio que presenta a derechas una marmita cabrona. Tras bajarnos a mirarlo empezó el baile, abriendo Carlos mientras que el resto sacábamos fotos y asegurábamos. Thomas y Celso también pasaron sin contratiempos, pero a Peteiro lo mandó el rebufo a la marmita, de ahí de vuelta al rebufo y finalmente lo escupió para fuera. El siguiente en prepararse fue Jon, llevándose un buen golpe al resbalar en el limo de camino al kayak. Como más vale una imagen que mil palabras emplazo a los lectores a que le echéis un vistazo al vídeo titulado “Interfecto a la madrileña” para que veáis lo que pasó ;)

Tras todo el tiempo perdido montando el dispositivo para rescatar el material atrapado en la marmita, le indiqué a Miguel que era mejor que lo portease, Juan y Yago también se decidieron por esa opción. Javi y yo nos tiramos por el paso resolviendo sin problemas.

Celso chicleando el salto

De aquí un par de golpes de pala nos llevaron a la cola del embalse de Portodemouros donde tras desembarcar tocaba subir una ladera empinada para llegar a los coches. A Javi le sorprendió esto último ya que está acostumbrado a desembarcar a puertas del bar en el Alberche :O

Tras cargar todo en la furgo de Carlos, subimos a Melide a dar buena cuenta de una tabla de embutidos y pulpo.

A fame é negra :)

Salu2

miércoles, enero 10, 2007

Mal día en las Torrenteiras

Pasados los excesos de las fiestas por fin tuve un día libre para volver al río. Me junté con Thomas y Carlos, que habían hecho el sábado los dos tramos del Deza, para darle el domingo a las Torrenteiras del Ulla.

La verdad es que hubiese preferido algo un poco más amigable para recuperar la forma, sobre todo porque de camino iba comprobando como los niveles de agua estaban por encima de lo que esperaba.

Tras juntarnos en el desembarco nos cambiamos y tiramos con la furgo de Ondabrava hasta el balneario de Frádegas. Allí embarcaríamos no sin antes hacer una foto ilustrativa de lo que pensamos sobre los pescadores.


Sin comentarios ;)

Reunión de futuros interfectos

Tras una centena de metros de clase II nos encontramos con la primera ruptura seria. Thomas desembarcó y nos indicó la zona por la cual afrontar el rápido. Se trataba de un escalón que superamos sin problemas, salvo Thomas que le candeleteo la Creeker 225 con su correspondiente vuelco. Visto esto, se confirmaban mis sospechas de que el caudal no estaba para bromas.

El paso de la candeleta

Poco tardamos en llegar a la zona donde se desarrolló la competi del extremo.

Las primeras rampas de la competi con agua

La rampa final era muy continua y presentaba varios puntos conflictivos. Carlos aseguró las marmitas y yo un rebufo que hay cerca del final del rápido mientras que Thomas abrió el rápido haciendo gala de una trayectoria perfecta.

Thomas, el Pro

Yo le seguí, pero me relajé tras saltar la losa y acabé cruzado encima de una piedra después del salto. Aproveché la parada para echarle un vistazo a lo que seguía y acabé el paso. Carlos prefirió portearlo ya que acusaba el cansancio de lo que había remado el sábado.

Poco antes de llegar al 5+ Carlos falló un esquimo y acabó nadando. El resto nos tiramos por un paso sin mirarlo para ayudarle. Por suerte nuestro compañero ya se había “autorrescatado”. Viendo que tanto el interfecto como yo no estábamos para florituras decidimos portear los dos pasos siguientes del tirón, embarcando al pié de la cascada siguiente.

Con el marrón a la espalda :O

Las rampas que continuaban nada tenían que ver con las otras veces que había descendido este tramo siendo bastante continuas. Esto unido a que yo no tenía el día hizo bajara a trompicones, apoyando continuamente para no volcar. Aún así al final de una rampa acabé boca-abajo resolviendo al esquimotar rapidamente. Carlos no tuvo tanta suerte tras quedarse pillando en un rebufo y volvió a nadar justo a la entrada del último quinto. Consiguió salir del río justo antes de precipitarse por el paso, la Nomad muy “guiadiña” ella, le esperó en la poza tras haberse hecho el tobogán sin tripulación. Thomas y yo miramos el paso pero al final ninguno de los dos tenía los ánimos para hacerlo así que decidimos portearlo. En dicho porteo me pegué una buena hostia al resbalar con la piragua al hombro, siendo esta otra evidencia de que no era mí día.

Carlos hizo el paso siguiente, acertando con la trayectoria y aún así acabó tocando a piedra. Thomas lo porteó ya que había llevado un latigazo en la espalda en un encuentro con una roca en un paso anterior y yo por seguir en mí tónica lo emulé.

El estrechamiento también lo dejamos para otro día, haciendo la rampa del molino para acabar el descenso con un par de rápidos de escasa graduación.

Conforme están las cosas y salvo sorpresas de última hora, parece que para el III Kayak Extremo va a haber agua, con lo cual habrá que tener cuidado con la última rampa de la competi ya que una nadada puede resultar, como mínimo, dolorosa.

Por mi parte hubiese preferido volver con un trayecto menos guarro del parón navideño. Vamos que un Sor o un Deza clásico los hubiese disfrutado mucho más que las Torrenteiras.

Salu2