De camino a esta nueva alternativa empezamos a observar que todo cuanto riachuelo que había estaba desbordado. Cuando llegamos por fin a nuestro destino observamos como el río iba totalmente desbocado y que bajarlo sería meternos, seguramente, en problemas.
Así, que visto el panorama decidimos volver para casa. Mientras comíamos algo recibimos una llamada de Pepe para informarnos de que estaba funcionando la ola del Belelle. Con la digestión a medio hacer emprendimos el camino a Neda donde comprobamos la buena pinta que tenía dicho spot. Mientras que José Miguel se fue a por la Twintip para dejármela, ya que a él no le apetecía meterse, yo me fui cambiando.

Calentando el ambiente ;)

Una vez llegada la piragua hice una primera toma de contacto con la ola, observando que esta perdía retentividad en su extremo izquierdo. No conseguí llegar a la contra mínima que había en la orilla derecha y tuve que navegar una treintena de metros para poder desembarcar y remontar por la orilla.

Remontando
Celso fue el siguiente en entrar en el spot con similar suerte a la mía. Mí entradas sucesivas empezaron a ser más fructíferas y empezaron a verse ya blunts retentivos. La verdad es que me sorprendió mucho la Twintip, sobre todo por su capacidad de deslizamiento que hace que siempre se quede dentro de la ola.

El aborigen en su ola
El hermano de José Miguel, se animó a meterse con el Body. Lo más curioso era ver como saltaba desde la orilla directamente a la ola.
Echamos cerca de una hora en el agua disfrutando de este inusual spot. Lo bueno es que al estar situado en medio de una población está lo suficientemente iluminado como para hacer una escapadita después de trabajar si vuelve a surgir.

Salu2


