lunes, enero 07, 2008

Minitest Dagger G-Ride 6.5

Al principio no le encontraba sentido a este tipo de kayaks llamados Allarounders, riverplay o polivalentes. Lo lógico es que para jugar uno se compre una piragua de rodeo y para descender un Creek (o semi-creek). Sin embargo a medida que acumulas kilómetros de río sobre la espalda te vas encontrando situaciones en las que con los actuales kayaks de Freestyle vas vendido y con un creek te aburres. Esto puede ser un Deza fácil o un Ulla mítico con mucho agua, por poner un ejemplo.

Recientemente he tenido la ocasión de probar la G-Ride tanto en río como en mar y aquí os dejo mis conclusiones:

En río, es una piragua muy manejable debido a su escasa eslora, siendo realmente fácil de chiclear y slalomear entre piedras. De todas formas no hay que olvidar que se trata de una piragua basada en un modelo de rodeo y no es lo más apropiado para hacer pasos con desniveles importantes. Para mí, su hábitat se encuentra en ríos de grado III con mucho volumen y algún que otro spot para jugar. El típico sitio donde con la de Freestyle irías justo de navegación pero con alguna ola donde el creek te sobra.

En la mar la velocidad que le proporciona su fondo largo y tendido unido a unos cantos muy suaves hace que sea dócil bajando la ola aunque no se aguanta en pared. Si se marca bien transferencia de cantos no es difícil hacer blunts aéreos e incluso en olas potentes se llegan a sacar Panams. Su volumen en popa impide las temidas engachadas de espaldas cuando te pilla la ola en ese temido punto conocido como “el puto medio”.

Moverla en plano es posible pero laborioso, lo más difícil es mantener una buena verticalidad, en los cartwheels, sobre todo si uno anda por los 70 Kg ya que los 227 litros se hacen notar.

En resumen, es una piragua para los que no necesitan pasar todo el catálogo de figuras de rodeo ni bajar ríos muy abruptos. Para la gente que solo quiere un barco apto para todo sin especializarse en nada. Es decir, lo que se entiende por un kayak polivalente.